¿10 eurazos por un disco de Sabina de hace 30 años? Va a ser que no…

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¡Sabina saca otro disco! Salté con ilusión y me metí en el iTunes Store a cotillearlo. Y ya que estaba, me dije: voy a ver los demás CDs de Joaquín Sabina que hay. Y me encontré con esto:

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Sí, nada raro hasta aquí. ¿Dónde está lo que llamó mi atención? Mejor dicho, lo que me cabreó: ni uno de sus grandes discos baja de 9 ó 10 euros, y alguno es de ¡hace 28 años! ¿Cómo es posible? Me pasó lo mismo hace unos días cuando, tarareando la maravillosa Country Roads, de John Denver, volví a mi infancia y dije: ¡Qué guay!, voy a buscar un grandes éxitos de este hombre, que me encantaba. La canción tiene 43 años y el recopilatorio, con temas de aquellos tiempos, cuesta 14 eurazos. Me quedé mirando al disco como las vacas al tren…

Captura de pantalla 2015-03-04 a la(s) 14.09.31Sufro el síndrome Jekyll y Hyde, porque soy autor de un libro y defiendo que los contenidos hay que pagarlos si así lo quiere su creador. Pero me quedé perplejo. ¿Cómo puede pretender Sony BMG Music (la discográfica de Sabina) que alguien pague 10 euros por un disco de hace veinte años? Me fui a Google y puse: “Descargar gratis discos joaquín sabina”. Dos clics después, podía tener en mi ordenador todos esos CDs. No lo hice -entre otras cosas, porque los veo casi todos en mi librería mientras escribo esto-, pero no salí del cabreo.

No, no es justo que la gente se baje el curro de Sabina, etc. Vale. De acuerdo. Pero me parece flipante que alguien que tiene esos derechos decida que el precio justo a pagar por unas canciones de hace mil años es 10 euros. El placer de tener esa música es mil veces más pequeño que el de comprar su último álbum (este sí, a unos 10,99 euros, más razonable siendo el último y con 28 canciones…). Vale lo mismo el primero que el último. Indefendible, creo…

Es muy subjetivo esto del precio. Cada vez más gente pagamos con gusto 5 euros en Apple, Filmin, Nubeox o Wuaki por ver una peli reciente en HD. Yo lo hago muy a menudo. Pero no pagaría 5 euros por ver una película de hace 25 años. Y ahí entra otra sensación personal: Estos discos vendieron cientos de miles de copias y dieron suculentos beneficios a su discográfica. Están más que amortizados. ¿Por qué no los venden más baratos?

La siguiente reflexión es ya desde un lado humano y no moral: Si Sony BMG sabe que si pones el título del CD seguido de “gratis”, lo tienes a dos o tres clics (literalmente), ¿por qué no lo bajan para que la gente no se lo descargue por el morro? Bajad a la tierra, señores de Sony: os guste o no, sea justo o no -que no lo es-, tenéis un competidor que es así. No hay ley que lo cambie. Es el terreno de juego de hoy y de mañana. Puedo bajarme ese disco gratis y yo elijo si os lo pago o no. Pagaría -y lo hago mil veces- si no me sintiera insultado.

No querría ser borde. Intento empatizar y pienso: No tenéis el ‘monopolio’ real de la música de Sabina, aunque sí tengáis el legal. Internet os desborda y no habrá nunca forma de evitar que la alternativa a comprarlo sea bajarlo gratis, aunque sea ilegal e -insisto- injusto. Nunca apoyaré las páginas de descargas, como expliqué aquí. Es gente que se lucra de forma sucia gracias al trabajo y el talento ajenos.

Pero de verdad que no consigo entender que un contenido tan antiquísimo se ofrezca al precio al que se vende lo último de lo último. Es estar fuera del mercado y de la realidad. Con espíritu constructivo os pregunto: ¿Cuánta gente ha comprado Física y Química o Esta boca es mía a 9 ó 10 euros? Venderíais muchos más si lo ponéis a 3 ó 4 euros.

Sé que Apple se lleva un 30% y que Montoro, otro 21%, por lo que solo llega un 49% al titular de los derechos. Aun así, ¿no ganaréis más vendiéndolo más barato? Y lo que es mucho más importante: generaréis el hábito de comprar de forma legal si ponéis precios que sí sean razonables. Alguien que busca en Google cómo bajarse gratis un CD, ha adquirido un hábito que, en este caso, tuvo origen en una buena intención anterior (la de pagar por el disco si hubiera estado a un precio asequible para el sentido común).

Me cuesta mucho defender a la industria cuando sigo viendo casos como estos. Diez u once euros por nueve canciones de 1987. Para mí entra en el terreno de lo moralmente discutible. No sé si hay claves que desconozco y que a los titulares de esos derechos os impiden bajar el precio (igual es potestad del artista…). Por eso os animo de verdad a explicarlas aquí mismo si os apetece compartirlas. Mientras, seguiré consumiendo y pagando con gusto por muchos contenidos; pero no lo haré cuando sienta que no es justo el precio al que se me ofrecen.

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Pablo Herreros

Socio-Director at Goodwill Comunicación
Pablo Herreros es periodista y socio de Goodwill Comunicación, desde donde lleva 20 años asesorando a empresas. Pablo es bloguero en 'Comunicación se llama el juego' y autor del libro 'El poder es de las personas'.
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Publicado en: música

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