Artesanos digitales

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¿Cómo explicarías a alguien, que desconoce tu trabajo, en qué consiste? ¿Y si esa persona tiene una idea equivocada de lo que haces o de cómo lo haces? ¿Y si por ello toma decisiones que te perjudican? Mi profesión es la de diseñador de videojuegos, por lo tanto, trabajo en el apasionante mundo del entretenimiento y, siendo sincero, tengo una conclusión que ofrecer a esa batería de preguntas… – con lo que acabo de desvelar algo que nunca haría un diseñador: deciros lo que voy a hacer a continuación-. Nuestro trabajo, entre otras cosas, consiste en haceros ir donde nosotros queremos haciéndoos creer que sois vosotros quienes tomáis esa decisión. Así que sí, en este artículo mi intención es, ni más ni menos, manipularos e influenciaros para que cambies de opinión acerca de los videojuegos y sobre la creación de éstos.

¿Cómo imagináis un estudio de videojuegos? De acuerdo, sois muchos, y cada uno tendrá una imagen más o menos cercana a la realidad. Los más optimistas habrán imaginado ordenadores de última generación, espacios minimalistas, blancos, bien iluminados, jerséis de cuello vuelto y gafapastas a tutiplén, cabellos bien peinados y cuerpos de fiu fiu!… Los que tiráis de estereotipos, veis un garaje, con máquinas medio desmontadas, poca iluminación, gente poco entregada a la higiene personal y a la socialización, inclusive con la familia – y afortunado aquel que procree porque, no hay que olvidar, “es peña muy friki”-, debido a interminables jornadas de trabajo (que, por supuesto, no importa, porque “les encanta su trabajo”). Otros, sencillamente, no tendréis ni las más remota idea de cómo se hacen los videojuegos, e inclusive podáis llegar a pensar que los va generando aleatoriamente un superordenador ubicado en China que los fabrica gracias al Gran Botón – ese que viene integrado en el teclado, el que dice: HACER JUEGO.

Fuera bromas, un estudio indie (independiente del control financiero y de mercado de grandes corporaciones) de videojuegos, a mí personalmente me recuerda a un alpargatero, un artesano. profesión en peligro de extinción. Que si bien sabemos lo que hace (alpargatas), no tenemos ni la más remota idea de cómo las hace. Y creedme cuando digo que el proceso no es nada fácil…
Existen mil ejemplos de trabajos de los que no reconocemos el mérito, y el desconocer el proceso hace que, en toda nuestra sabiduría y buen hacer en el devenir de la vida, despreciemos el producto… Aquí viene la típica disertación interna e infinita de motivos, desencuentros y deliberaciones, que tratan de justificar que “¡yo no tengo por qué saber!”. Voy a intentar encauzar mi propio debate interno hacia aquellos motivos por los que yo creo que el alpargatero perdió su trabajo. ¿Competencia desleal? ¿La llegada de la era industrial? ¿La célebremente aclamada globalización? ¿Ley de vida? ¿Se descargaron sus alpargatas? ¡Ay no! Esto último solo le sucede a las “Industrias Digitales” – mis disculpas.

Francamente, podemos estirar de mil saberes e inspiraciones, pero por encima de todo, y en mi opinión, tiene más que ver con la cultura general. Tiene que ver con el respeto por el trabajo ajeno, con la curiosidad por descubrir cosas realmente NUEVAS, con el espíritu de lucha contra el producto de masas, etc.

Sin ir más lejos, ¿la última polémica que ha surgido en la industria del videojuego? El lanzamiento del Super Mario Run para iOS, ¿Problema? Primera review (opinión crítica de usuario) que nos encontramos en AppStore, valorando la APP con una estrella sobre cinco: “Tanto esperar para que ahora tengas que pagar para jugar? No era gratuito? DESINSTALANDO”. Y esta, por así decirlo, es la tónica general del 80% de los consumidores que han puesto 1 estrella en la valoración de producto… Se escandalizan porque una empresa quiere cobrar… ¡por un producto! Ridículo, frustrante y, permitidme…, vergonzoso, que alguien tenga el valor de escribir reseñas así. Dice mucho del desconocimiento del usuario medio. Por desgracia (o por fortuna) no es un problema de ámbito nacional, es un problema de calado internacional, una pandemia global que afecta, ojo, a gente que tiene dispositivos móviles de hasta 400/500/600€ y no quiere, ojo otra vez, pagar ni 1€ por un juego (en este caso 10€).

¿Por qué ocurre esto? Existen 480 “talleres digitales” en este país, unos aproximadamente 5.000 “artesanos” que de una u otra manera ayudan a que el videojuego de turno termine en nuestras manos. ¿Cuántas empresas de videojuegos españolas conocemos? Al parecer, no muchas, porque en el TOP 20 de juegos más vendidos en España no hay ni un solo juego nacional. No buscaremos excusas, sé lo que estáis pensando: “nuestros juegos no son buenos”. En el caso de la música, 16 producciones del TOP20 son españoles, y claro, Melendi (TOP 1) es mil veces mejor que Leonard Cohen (TOP 12)… Uhumm.

Es decir, y volviendo sobre el argumento de la cultura popular, solo consumimos aquello que nos venden. Y aunque la piratería (ahora voy con ella) haga daño, las grandes compañías, con sus feroces y embriagadoras campañas de marketing, hacen más daño aún si cabe, y nosotros tan contentos… ¡Es genial comprar unas zapatillas por 8€! ¡Imitaciones tiradas de precio! – pregúntale al alpargatero que le parece… – . Ahora sí, luego manda un currículum para trabajar en esa tienda, ¡ay no… que acaban de cerrar! Mejor, cómprate un delicioso cafetito del STARBUCKS a 8 pavazos, en vez de pagar dos euros en la cafetería que tienes al lado de casa… ¿Cómo vais a conocer videojuegos patrios cuando grandes compañías como KING y su Candy Crush (este juego sí lo conoces) ROVIO, GAMELOFT, etc… tiraron los precios y hasta aparecían publicitándose en TV?

Estrategia de estas grandes compañías en la industria del videojuego: ponen gratis sus productos, integran un sistema de micropagos dentro del juego para quienes quieran avanzar más rápidamente, y aunque sólo un 2% de los jugadores compren dentro de las aplicaciones, como han conseguido llegar a 300 millones de jugadores, los números salen. Y así es como se educa al jugador a NO PAGAR – gracias.

Ahora os preguntaréis ¿y los demás?, ¿y el pequeño comercio?, ¿qué puede hacer contra las grandes compañías? Absolutamente nada, ni contra ellas ni contra la piratería (descarga ilegal de juegos, sin pizca de remordimiento), porque el problema es de educación. Educación en valores, en convicciones, educación en el respeto al trabajo ajeno, en pagar por los servicios prestados por el pequeño productor (si lo que queremos es que se quede en casa). Y no solo hablo por el productor de videojuegos, sino por el de la música, el cine, el teatro, la literatura, o por nuestro querido alpargatero…

Hace unos años, nosotros logramos llegar al TOP 1 en España con una APP de pago (durante 2 días), ¿os imagináis cuántas descargas teníamos al día? Hay gente que me ha llegado a responder, que ¡¡¡un millón de descargas diarias!!! Así, con todos sus ceros, 1.000.000. Os aseguro que no estoy escribiendo estas líneas desde una hamaca en el Caribe. Un par de datos, y vosotros sacáis los números, ¿ok? 21% de IVA, 30% de comisión para Apple o Google Play, 40/60% de beneficios para el Publisher (si se firma con alguno, que no tiene por qué ser así). Es muy probable que, de cada euro, el estudio vea 0,20€. Nuestro caso fue un poco distinto, arriesgamos y fuimos sin Publisher, lo que da más margen pero cuesta más destacar. Aun así, logramos hacer un buen trabajo y la gente compró nuestro juego. El día de mayor éxito, recibimos un total de 150 descargas en España. Sí, no se me ha olvidado ningún cero… Hablamos de 150 descargas de gente que confió en nuestro producto y propuesta. Por parte del resto de usuarios, tenías que escuchar frases como, “si fuera gratis se lo descargaría más gente”, “vaya mierda de juego, no voy a pagar 4,99€ por un juego de móvil” y despropósitos del estilo. Ya me perdonaréis, desde este lado de la fuerza, es RIDÍCULO leer ese tipo de afirmaciones. Dan ganas de ir a su trabajo y humillarle: pedirle que trabaje gratis y, por redondear, hablarle de que su trabajo no es bueno o necesario. Lo lamento, pero es así, la pantalla no debería servir de escudo contra la empatía humana.

Como artesano digital solo pido respeto: hacia nosotros, y hacia nuestro trabajo. Que puede no gustar nuestro producto, y es sencillo, no compréis. Pero la ligereza con la que la ignorancia se atreve, es cuanto menos, dolorosa – y hablo de económica y moralmente.

Si después de mi “Manifesto” consigo que, por ejemplo, escribas en Google: “videojuegos nacionales” o “estudios independientes de videojuegos”, antes de fin de año, me doy por satisfecho.

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Arturo Monedero

Arturo Monedero es diseñador de videojuegos y miembro de la Real Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas. Socio Fundador y Director Creativo de Delirium Studios y profesor de Diseño de Videojuegos en Creanavarra. Delirium es la creadora de la aventura gráfica “Los Ríos de Alice”, premiado en 2013 por App Date Awards, por AppStore, y en los premios Gamelab. Su último juego para 3DS, “Los Delirios de Von Sottendorff y su mente cuadriculada”, ha logrado el premio a mejor producción nacional otorgado por AEVI, el de mejor idea original en el festival internacional F&S y 3 galardones de la academia en la pasada GameLab, incluido el premio al mejor videojuego de consola nacional.

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Publicado en: Derechos de Autor, pirateria

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