Los nativos digitales no nacen sabiendo. ¿Debemos educar sobre cómo crear cultura?

nativos digitales
Compartir

Marta es profesora de universidad y va a dar una ponencia en unas jornadas académicas. Busca una imagen para ilustrarla y coge la que más le gusta de la lista de resultados. No sabe de quién es, pero tampoco le preocupa especialmente. Como la gran mayoría de personas, está convencida de que si está en internet, será que no es de nadie.

Alejandro tiene quince años y quiere ser youtuber. Crea una parodia de un videoclip mezclando imágenes grabadas con el móvil con la música de su cantante favorito, pero se sorprende de que YouTube le bloquee el canal porque detecta que vulnera derechos de terceros. ¿Cómo puede ser? Si algo está publicado, significa que es “público”, piensa.

¿Son ambos unos piratas? Muy probablemente son simplemente usuarios con falta de conocimientos sobre qué contenidos pueden o no pueden reutilizar. Y como ellos, cientos, miles de personas a diario.

Aprender a ser consumidor y productor de cultura en la era digital de una forma libre y responsable es una de las competencias fundamentales del siglo XXI. Una buena forma de entrenar estas habilidades es precisamente fomentar la creación de nuevos autores. Y crear significa publicar. Porque no hay mejor forma de ejercitar la empatía que ponerse en el lado del otro. Así, cuando creemos una obra propia nos importará quién la usa y de qué manera, si la modifican o no sin nuestro permiso, si nos citan o no como autores… De esa forma, cuando actuemos en el rol de consumidores seremos, necesariamente, más sensibles con respecto a los contenidos de los demás.

Si además, lo hacemos desde la perspectiva de la educación mediática conseguiremos un doble objetivo: desarrollar el espíritu creativo y fomentar la actitud crítica al mismo tiempo, algo imprescindible en esta época de postverdad y sobreabundancia informativa.

Esto ya nos lo enseñaron los padres de la educación mediática, una disciplina que tuvo su apogeo en los años 70 cuando la cultura popular se vio fuertemente afectada por la televisión y que hoy conviene revisitar. Una corriente educativa que promueve el aprendizaje de los medios de comunicación a través de dos estrategias que deben ir siempre entrelazadas: la capacidad analítica y la capacidad expresiva. En otras palabras, saber interpretar los mensajes mediáticos para saber producir los nuestros con su lenguaje, y al contrario en un bucle infinito. De ahí salieron proyectos legendarios como el periódico escolar del francés Freinet, la radio comunitaria del argentino Mario Kaplún o la presencia audiovisual del inglés Len Mastermann.

Un buen punto de partida es conocer el amplio mundo de las licencias Creative Commons y su diferencia con el copyright para saber identificarlas al buscar y localizar materiales con esos permisos y distinguirlas de aquellos contenidos que, o bien dejan manifiesto un copyright que impide la remezcla, o no dan pistas sobre su propiedad. Moverse en este entorno de los más de mil de millones de contenidos CC sirve además para cultivar una actitud solidaria e inculcar en el nuevo creador la generosidad de ofrecer su obra bajo ese marco, para que nuevas Martas y Alejandros sean cada vez más sofisticados en su doble rol de consumidores y productores de cultura en red conociendo las reglas y ensanchando los límites.

Suscríbete a nuestro boletín y recibe puntualmente nuestros últimos posts.

Al suscribirte declaras haber leído y aceptado nuestra advertencia legal.

Tíscar Lara

Tíscar Lara es directora de Comunicación y Marketing de la Escuela de Organización Industrial y lleva más de quince años formando a profesores en el uso crítico y creativo de las nuevas tecnologías multimedia.
Etiquetado con: , , , , ,
Publicado en: copyright, Creative Commons, Derechos de Autor, Sin categoría

Suscríbete a nuestra Newsletter

Suscríbete a nuestro boletín y recibe puntualmente nuestros últimos posts.

Al suscribirte declaras haber leído y aceptado nuestra advertencia legal.