‘Crowdfunding’, una oportunidad gigante para la creación

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La película Stockholm, ganadora de un Goya, la iniciativa Redetejas, para revitalizar las azoteas como espacios culturales, o el libro de ilustraciones Ibiza, sobre la isla pitiusa, tienen algo importante en común: en su financiación han participado cientos de personas a través de internet.

stockholmHasta hace unos años, alguien que tenía talento para crear música o para escribir un libro, tenía que pasar por el filtro de quienes tenían el poder de editar ese disco o ese libro. Su sueño dependía de que una discográfica o un editor lo vieran en la marabunta de gente que se acerca a proponerles proyectos, le concedieran el tiempo de escuchar o leer su obra, y decidieran darle un ‘sí’ para convertir su talento en un producto cultural.

Ese sistema sigue funcionando, pero se ha enriquecido con vías alternativas. Entre ellas destaca una palabra mágica, ‘crowdfunding’, que significa ‘financiación por parte de una multitud’. ¿Por qué ‘mágica’? Porque el cambio que conlleva este nuevo modo de crear cultura no es solo financiero, sino mucho más profundo y más apasionante. Se llama también ‘micromecenazgo’ o financiación colectiva.

La idea es esta: imagina que tú eres alguien con talento y crees que tienes una idea que merece ser compartida, ya sea un disco con tus canciones, un proyecto de hacer un documental, un libro o un juego de ordenador. Bien, pues ve por ello: creas un perfil en una de las muchas plataformas de crowfunding, cuentas a la comunidad de gente que las visita qué es lo que pretendes hacer, y les intentas convencer de que te den dinero para hacer ese proyecto.

¿A cambio de nada? ¡Qué va! Eso es lo bueno: tus financiadores participan en financiar con ‘microdonaciones’ tu proyecto a cambio de varias cosas, unas más tangibles y otras menos pero igual de placenteras. Si es un disco o un libro lo que sueñas lanzar, entonces quienes participen aportando algo de dinero obtendrán a cambio tu promesa de que cuando esté editado, les enviarás a ellos ese disco o ese libro. Serán los primeros en tenerlo, con el plus de que encima hay distintos grados de implicación: a quienes ponen 20 euros, por ejemplo, les enviarás el disco a su casa; a quienes aporten 40, se lo darás firmado y con una camiseta con la portada del disco estampada en ella; a quienes financien tu proyecto con 100 euros, les das además una invitación exclusiva para un concierto; y a quienes pongan 500 euros, les regalas un concierto en directo en el salón de su propia casa. ¿No suena fascinante…?

Pues esa es solo una de las grandes cosas que el crowdfunding aporta. Hay muchas más ventajas. ¿Por ejemplo? En vez de editar 3.000 ejemplares de un libro que igual la gente no aprecia, y que el editor se arriesgue así a perder toda su inversión, el crowdfunding te permite calibrar si a la gente le interesa tu obra: si pides dinero para una obra y ves que nadie quiere pagar por tenerla cuando la hagas, no te pondrás muy contento; pero en cambio habrás fracasado sin perder el dinero de editar algo que el mercado no aprecia. Y eso te hará aprender, claro. Vuelta a empezar con tu creación.

Dimensionar un proyecto es mucho más fácil gracias al crowdfunding, que es un estudio de mercado muy real: si 1.000 personas quieren apoyar con su dinero ese producto tuyo, tienes en ellos la base de tu proyecto, y unos fans que pueden darte ideas geniales durante tu proceso creativo. ¿Qué más ganan ellos ‘pre-comprando’ un producto cultural que aún no existe? Muchas cosas que dan placer: la primera, tener el orgullo de que gracias a ellos, ese producto será realidad. Da mucho gusto que tu decisión de financiar un proyecto con unos pocos euros sea lo que hace que ese proyecto llegue a existir. Esa excitación por ser fundador de un bien cultural es una prueba de que internet ha hecho que esta sea la era del poder de los consumidores, de los ciudadanos. Ser ‘mecenas’ es un fin en sí mismo para quienes adoran la cultura y sienten felicidad de participar de alguna forma en crearla.

Pero esto del crowdfunding, ¿funciona de verdad? Según el Informe de la Asociación Española de Crowdfunding, en España se recaudaron 19 millones de euros por esta vía en 2013, y en el mundo fueron en torno a 3.700 millones. Sólo Verkami, la mayor plataforma de crowdfunding de nuestro país, recaudó cinco millones de euros el año pasado (un 61% más que en 2012), y consiguió 122.000 aportaciones para un total de 953 proyectos. Lo cuentan con detalle en este apabullante resumen interactivo de lo que han conseguido gracias a su comunidad de 183.000 personas.

Otro de los beneficios de esta creación colectiva es que parte de lo creado vuelve a la sociedad. Así pasa, por ejemplo, en todos los proyectos que se financian en la plataforma Goteo.org. Si quieres pedir dinero para tu proyecto de desarrollo de una aplicación de móvil, la comunidad lo hará a cambio de esas pequeñas recompensas de las que hablábamos (ser los primeros en tener esa app en su móvil…) pero también a cambio de un gran retorno colectivo: todo el código de programación que uses para crear esa app será libre para que cualquiera lo use mañana para crear otra cosa distinta en la que pueda construir partiendo de trozos de lo que tú ya creaste (con ayuda de la comunidad).

Esto que suena tan innovador estaba ya en la historia más antigua de la humanidad: toda la cultura se nutre, de hecho, de la cultura anterior; toda manifestación cultural nace sobre el lecho de lo ya aprendido, de lo que hicieron nuestros antepasados. Lo innovador es que la tecnología permite hoy que ese conocimiento quede a disposición de los nuevos creadores para que lo reciclen y lo hagan más grande para bien de todos.

La industria cultural, cinematográfica, editorial…seguirán teniendo mucho que aportar al futuro de la cultura. Y el crowdfunding será una gran herramienta para la sociedad y también para la propia industria, que cada vez más irá incorporando el crowdfunding en algunos de sus proyectos, como modo de aprender, para repartir el riesgo que siempre supone emprender, tantear al público sobre productos a lanzar y obtener de la gente opiniones sinceras que enriquecerán el resultado final.

Si te pica el gusanillo de saber más del crowdfunding o quieres ver si te apetece ser protagonista, entra en Goteo, Verkami, Lánzanos, o en la madre de todas ellas, la norteamericana Kickstarter. Busca un proyecto del que enamorarte y conviértete en un mecenas 2.0. Hay cientos de grandes ideas esperándote para ponerse en marcha. Verás crecer con orgullo ‘tu criatura’ y serás consciente del valor de la creación. Si te implicas, ganamos todos ;).

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Créditos de la imagen: Verkami.

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Crea cultura es un movimiento de Atresmedia para prestigiar la propiedad intelectual, desde la perspectiva de concienciar a la sociedad de lo importante que es la creación para nuestro avance.
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Publicado en: Crowdfunding

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