Cuando tu obra se viraliza y anonimiza

bulling
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De cómo acabé ilustrando sin querer ni cobrar cientos de artículos, libros y reportajes con una foto que saqué en el colegio

Ha pasado ya una década desde que mis padres me regalaran por Navidad una cámara digital de 3 megapixels. Por aquella época los adolescentes no teníamos móviles con cámara ni redes sociales como Facebook, Instagram o Snapchat, pero casi todos teníamos ya ADSL en casa y ansiábamos consumir contenido.

Así que entre mi cámara de fotos, que siempre llevaba en la mochila, y el blog que abrí para mi clase ( tras ganar unas elecciones a delegado ) ya no tenía excusa para no ponerme a contar historias. Poseía los medios de producción y una audiencia potencial, mi instituto.

Me comía la cabeza para generar contenidos nuevos cada semana, artículos casi diarios. A veces conseguía picos de 300 usuarios únicos en un solo día. Tenía que conservar la frescura, hacer foco en lo local, en nuestro instituto, pero con un toque de actualidad nacional de vez en cuando.

Por aquellos días, invierno de 2004, se hablaba mucho en los telediarios del bullying, sobre escolares maltratados y aislados por sus propios compañeros. Me apetecía reflexionar sobre el tema, escribir algo en el blog. Pero yo sólo escribía de algo si antes tenía una buena foto que lo ilustrara, porque si no, sabía que nadie se lo leía.

Un día, mientras esperábamos en la puerta de un laboratorio donde dábamos “Métodos de la Ciencia”, hablaba con Guillermo de lo chulo del contraluz que se formaba en aquel pasillo. Se me ocurrió pedirle a Victor que hiciera como si pisoteara a Mariola. Ya tenía foto. La subí a Flickr y al blog con el título “Bullying”.

Con el paso de las semanas y los meses, la foto empezó a posicionarse bien en buscadores, cuando buscabas imágenes de “bullying” aparecía de las primeras. Pronto empezaron a llegarme correos y comentarios en el blog y Flickr de gente pidiéndome que les dejara usar la foto para ilustrar sus posts sobre el tema.

La foto funcionaba muy bien. Al ser un contraluz no había problema de reconocer caras de niños menores, las siluetas transmitían violencia y más o menos se podía intuir que era un colegio.

Cientos de webs empezaron a usarla y replicarla para hablar del tema, poco a poco dejaron de darme crédito como autor. Los que ahora tuvieran intención de citarme cada vez tenían más difícil seguir la pista para adivinar quién era la fuente original. Como probablemente le sucediera al que se le ocurrió la historia del Cid Campeador, tanto trovador repitió su historia, que la obra pasó a ser anónima.

Y lo entiendo, porque además de creador, también soy trovador y diría que todos los somos. Cuando tengo que preparar presentaciones y busco imágenes en Google la mayoría de las veces es complicado o imposible encontrar el autor original. Al final todo es un remix. Internet no ha hecho más que acelerar el proceso de mezclar las ideas de unos con otros.

Un día Jaime, otro compañero de clase me dijo que la había visto detrás de Hilario Pino en informativos Cuatro, lo busqué y efectivamente allí estaba. Me hace muy feliz que la gente use libremente mis fotos en sus blogs para ilustrar sus historias o las asociaciones de padres para el diseño de sus campañas anti- bullying. Pero que la usara una gran TV como Cuatro me hizo pensar sobre si sería legítimo o no pedirles dinero. Lo más gracioso es que subí un corte de la aparición a YouTube y Cuatro me lo retiró por “derechos de copyright”.

Informativos Cuatro

Hasta la cogieron sin preguntar para usarla de portada en un libro.

Al contarlo en Twitter y en Flickr mucha gente me animó a enviarles directamente una factura o interponerles una demanda por haberla usado sin permiso. Entendí la indignación de la mayoría de compañeros. Para muchos fotógrafos antes de la llegada de internet la venta de licencias por uso de sus imágenes, la fotografía de stock, suponía un buen pellizco del total de sus ingresos y su subsistencia.

La llegada de las cámaras digitales y Photoshop abarató muchísimo los costes de hacer buena fotografía. No tardaron en aparecer portales webs especializados en fotografía de stock low cost, como iStockphoto y con ello profesionales capaces de crear miles de imágenes por hora y hacerse millonarios. Y claro cuando la oferta aumenta enormemente y la demanda también, pero no tanto, los márgenes son más justos.

Si Zara se cargó al sastre del barrio, cualquier sector es susceptible de un proceso de industrialización. Aún con todo, creo que más que nunca los mejores diseñadores están más demandados que nunca, ganan más dinero y tienen más oportunidades. Con internet pueden llegar más lejos que su barrio.

Sin embargo, como cuenta Eric Pickersgill en este post en una historia que me recuerda a la mía, pero a mayor escala con su serie de imágenes Removed, que se viralizó hace unos meses en la red, a pesar de recibir más de 300 peticiones diarias, prácticamente ninguna les ofrecía de primeras una compensación económica por su publicación hasta que él preguntaba casi con vergüenza si tenían presupuesto para remunarle por su trabajo. Es necesario luchar por crear una cultura de pagar a los creadores con algo más de prensa y crédito, que los medios también reconozcan en forma de facturas nuestras creacciones.

 

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Victoriano Izquierdo

Victoriano Izquierdo es fundador de Graphext, una plataforma para extraer inteligencia en torno a personas y organizaciones a partir de sus huellas digitales. Además es fotógrafo y colaborador con distintos medios y agencias.

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