La nueva era digital: cultura de mezcla y colaboración

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La creación colectiva es el contenido más revolucionario de la cultura digital, aquello que mejor facilita su distinción de la cultura tradicional es la posibilidad de construir una cultura realmente colectiva.

(Casacuberta, 2003: 11).

Observo a mi alrededor gente con los ojos cerrados o con la mirada perdida, zombificados por el hedonismo de la audición. Respiro el aire condensado del ambiente del local mientras escucho el hilo musical del establecimiento. Narcotizado, compro un disco polvoriento y en el metro me entretengo leyendo sus contraportadas mientras jugueteo con la yema de mis dedos por sus bordes cuadriculados. Al llegar a casa, rompo su envoltorio de plástico, enciendo el reproductor, y emergen de él frecuencias sonoras que viajan por la habitación, como jeroglíficos emocionales y matemáticos que anhelan ser entendidos, que se desprenden desde la aguja del tocadiscos hasta descansar detrás de mi oreja.

Así narraría el diario de un clásico melómano la visita religiosa a un espacio como Spillers Records, la tienda de discos más antigua del mundo creada en 1894. Sin embargo hoy en día, la realidad es muy diferente. Las nuevas plataformas en streaming, la vuelta del vinilo o el comercio de los pequeños formatos infunden en la juventud aires refrescantes a la par que románticos, sirviéndoles en bandeja un futuro humilde y doméstico en cuanto a la producción masiva de Cultura.

Las nuevas tecnologías de código abierto permiten acortar los tiempos de comercialización. La tecnología y el abaratamiento de las herramientas digitales ofrecen automatismos democráticos surgidos a raíz del diseño de la Web 2.0, otorgando una mayor libertad de consumo y sobretodo de creación. Esto se debe especialmente al nacimiento de programas de diseño, producción y documentación online, el cambio no se produce únicamente en la Cultura, sino también en la sociedad a través de la generación de comunicados, programas o acciones de protesta ciudadana. Toda esta sucesión de transformaciones en las formas del consumo y la demanda generan una mayor libertad de los receptores a la hora de elegir que es mejor o peor según su criterio.

Vivimos inmersos en un gigantesco movimiento del contenido gracias a plataformas de crowfunding y crowdsourcing que propiciaron el nacimiento de proyectos, dando al consumidor un valor añadido como co-creador del producto que está dispuesto a adquirir. Y gracias también a nuevas plataformas digitales de difusión como Soundcloud, Mixcloud o las posibilidades que ofrecen herramientas de producción musical digital a un nivel profesional como: Ableton Live, Protools, Fruityloops, Logic, o sin ir más lejos, Garage Band.

Aunque para profundizar en este tema quizás sea más interesante echar un vistazo al documental Press Pause Play que reflexiona sobre el estado de la Cultura: ¿estamos ante la democratización de la Cultura o la mediocridad pura?. En él se debate sobre la forma en la que diversos artistas utilizan distintas tecnologías para producir obras visuales, sonoras y textuales, la forma en la que distribuyen y ejecutan su trabajo a través de nuevos modelos de financiación que permiten a la audiencia involucrarse más en el proceso creativo.

En el sector de la distribución musical, Creanauta es una plataforma de distribución para músicos autoeditados y sellos independientes que permite lanzar un álbum o single simultáneamente en todos los grandes servicios digitales de difusión y venta del mundo venciendo la auténtica barrera del sonido. En este caso, el pago al artista consiste en el 80% de la cantidad recaudada. Otra opción para vender música es a través de Bandcamp, plataforma para vender música digital, incluir reproductores web en las redes sociales, optar a un sistema de reserva por si queremos establecer una fecha de lanzamiento de un próximo disco, etc. La parte que se queda Bandcamp es del 15% de los beneficios en música digital y un 10% en el merchandising que puedes vender.

De este modo, la música, y la Cultura en general, se encuentra en un momento de gran enriquecimiento, difuminando los limites de los géneros musicales y generando una apertura y una globalización musical gracias a la venta en digital. De hecho, el estudio Piratería en línea y ventas de música grabada de David Blackhurn citaba así: ”El intercambio de archivos tiene un fuerte efecto en la venta de música. Los nuevos artistas y los relativamente desconocidos parecen beneficiarse de esto, en detrimento de los ya existentes”, anticipándose de este modo al estudio de Jonathan Lee, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Queen: “el intercambio de archivos reduce las ventas físicas pero incrementa las digitales en aquellos artistas que son top-ventas, en comparación con los que tienen una popularidad modesta”.

Si quieres saber más sobre la evolución de la musica online, no te pierdas la infografía de Enter.

Actualmente las plataformas de streaming no sólo han logrado legalizar el consumo de la música online en Internet, sino que han servido como catapulta para muchos grupos y artistas menos reconocidos por la compleja maquinaria sociocultural. De este modo surgieron conceptos como prosumidor, networking, remix, sample, cultura de masas y la tendencia a la mezcla, una cultura en la que las personas producen por el amor a lo que están haciendo y no por el dinero que puedan ganar. Gran parte de la nueva generación musical está inspirada precisamente en los grandes avances tecnológicos que permiten guisártelo y comértelo tú solo, instalando tu propio estudio en casa, grabando con tu móvil un videoclip, difundirlo en redes sociales o hasta comercializar tu propia música en Youtube. La cultura de este siglo XXI se plantea en el libro “Remix”, de Lawrence Lessig, profesor de derecho de Harvard y co-fundador de la organización Creative Commons, en el que se plantea que el progreso y la creación de riqueza de una cultura está fundamentalmente ligada a la remezcla.

 

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Créditos de la imagen: SoundCTRL

De estas teorías existen varios ejemplos en los que la industria se ha reciclado para liderar un movimiento por el cambio ante lo que parecía un inminente receso de los ingresos culturales. Antes incluso que el Plan B de Carlos Jean en 2010, un proyecto musical abierto a colaboraciones de músicos y gente con talento de todo el planeta, potenciando la participación de los usuarios de Internet, algunos ya presenciamos el nacimiento de RedPanal, una comunidad de música libre que dio sus primeros pasos en 2008. El proyecto fue creado por Matías Lennie. A pesar de la suspensión de su web y los problemas legales, Redpanal se sustentaba a través de licencia Creative Commons que le que permitía que sus samples fuesen remixeados y distribuidos por todo el mundo.

La marca Converse, bajo esa misma línea ideó Converse Rubber Tracks, una comunidad global basada en profesionales de estudios de grabación. Este “Sample Library” fue creado en colaboración con Indaba Music, un recurso innovador para millones de músicos en donde se les permitía utilizar samples, de forma gratuita, para crear nueva música. La biblioteca ofrece en la actualidad más de 12.000 loops y sonidos creados por artistas emergentes y consagrados.

Pero no fue hasta el año 2012 cuando Google probó suerte del mismo modo con Jam with Chrome, una herramienta ideada para Chrome gracias a la cual podías tocar música con otra gente desde el sofá de tu casa aunque no tuvo mayor repercusión.

Un gran ejemplo es el proyecto conocido como #Creabandasonora, una idea que buscaba enfocar las clases de música a la producción de un musical en donde los alumnos participasen en las distintas facetas que componen una obra de la industria musical. ¿Cómo? mediante la aplicación de la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Durante el trabajo el profesor hacía únicamente de guía. El objetivo final: organizar un evento musical real para su comunidad. Los promotores lograron congregar a 900 niños procedentes de distintos centros educativos para participar en un evento musical profesional.

Del mismo modo, la cultura colaborativa en Internet se hace presente en proyectos tan dinámicos como Vive Ahora Talent, en donde más de 1000 personas compitieron dentro del complicado mundo de la música electrónica, en facetas como DJ, Community Manager, Relaciones Públicas y Responsable de contenido audiovisual. Una oportunidad única, una acción que fue más allá del puro Branded Content y que convirtió al target en el verdadero embajador de una marca y en generador de contenidos. Esta campaña fue diseñada para que los miembros de los equipos aprendiesen habilidades reales de la profesión como la comunicación o la producción y pudieran ser aplicadas en su futura carrera. El equipo ganador recibió como premio la oportunidad de formar parte de una experiencia profesional real.

Un mundo tan diverso genera bifurcaciones del conocimiento, a mayor democratización, mayor libertad para aplicar los conocimientos comprendidos en una materia u otra. La idea de la colaboración también se puede aplicar a la Educación. Sin ir más lejos, los alumnos de secundaria de Eduplaneta Musical aprendieron con Incredibox, una aplicación musical en el que se puede crear rápida y fácilmente una mezcla mediante la ejecución de una banda de beatboxers, a idear su propia letra de rap tras leer el 2º capítulo de Don Quijote de la Mancha. Una manera llana y divertida de aprender un conocimiento que ya no se transmite ni se aprende del mismo modo gracias a la tecnología.

A pesar de ejemplos tan inspiradores, los elevados costes tienden a empobrecer el sistema educativo musical. En el proyecto “Informática y Educación Musical” de la Red Telemática Europea para la Educación se sugirieron las siguientes líneas para fomentar el conocimiento musical gracias a los ordenadores:

- Utilizar el teclado del ordenador o de un controlador MIDI (teclado, saxo, etc) para interpretar partituras (grabación en tiempo real) visualizando y escuchando la interpretación y analizando los errores producidos.

-Editar partituras de composiciones que los alumnos puedan aprender a tocar de oído pero que no puedan escribir su notación musical.

-Utilizar el ordenador para acompañar las interpretaciones que hacen los alumnos con instrumentos tradicionales.

-Preparar las diferentes voces de una partitura para hacer que los ordenadores actúen como si fueran instrumentos musicales.

Y nos desplazamos hasta el presente para coquetear con la Realidad Virtual y “Playthings” un patio de colegio conformado por osos de gominola, hamburguesas y perritos calientes con los que disfrutar aprendiendo a tocar la batería. Un proyecto que aún se encuentra en desarrollo pero que sin duda marcará un antes y un después en la enseñanza musical.

Playthings: Musical VR Playground from Always & Forever C.E. on Vimeo.

El acceso web se ha convertido, para bien o para mal, en el elemento revolucionario de la industria musical, ya que el verdadero potencial de la música reside en como ésta es compartida y distribuida. Dos mundos entremezclados, el amateur y el profesional, producen la democratización arbitraria de los contenidos en Internet. El uso correcto de estas herramientas se encuentra en nuestras manos. En su estudio, el profesional Javier Lorente Fontaneda reconocía que “la propiedad intelectual y la protección de los creadores intelectuales no deben convertirse en un freno de los nuevos avances informáticos, avances que permiten que la cultura llegue sin costes y sin depender de las leyes de la oferta y la demanda a la ciudadanía”. Se debe respetar la autoría del autor y que éste perciba un porcentaje de beneficios por su creación, con estrategias como el copyleft es posible. De esta forma surge la eterna preguntas sin respuesta: ¿es realmente internet una democracia?.

 

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MUWOM es una compañía que desarrolla proyectos de innovación en tecnología, marketing, contenidos y entretenimiento para marcas y artistas empleando la música para contar historias. Con foco en digital y centrados en la generación de experiencias para clientes y fans, nos encargamos de todo el proceso: generación de contenidos, desarrollo web como de la medición de los mismos, producción de eventos, distribución digital de música y estrategia de planificación publicitaria.
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Publicado en: creaCultura, música

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