Gracias a la robótica y la automatización consumirás más cultura: viajamos a un lugar donde la vida sea nuestra

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¿La inteligencia artificial y los robots acabarán con nuestros puestos de trabajo? Y sin empleo y sin dinero, ¿tendremos solo tiempo libre en el que contemplar el vacío de nuestros bolsillos? Si observamos con lupa los datos de lo que nos está pasando, veremos que quizá el ser humano será más feliz, precisamente, gracias a que las máquinas nos lo facilitarán. Con más tiempo y más dinero, podremos disfrutar más del cine, la música y los libros, en una suerte de nuevo Renacimiento de la cultura. Acompáñeme a ese viaje. Prometo entretenerle…

La tecnología ha hecho que nuestras vidas hayan cambiado en los últimos años más que en décadas. Vivimos de otra manera. Hiperconectados. Haga la prueba con usted mismo: el tiempo que pasa en las redes sociales, o las veces que mira al día a su teléfono móvil. Un estudio de Deloitte de 2016 analizó el comportamiento de 4.000 consumidores en el Reino Unido: descubrió que 1 de cada 3 chequeaba su móvil en medio de la noche. Experia, una de las principales agencias de viajes del mundo, realizó un estudio con casi 10.000 viajeros de 19 países. La aplastante mayoría consideró que el artículo más importante que necesitaban llevar para viajar era su smartphone , por delante del cepillo de dientes, o del desodorante. El 60% dijeron que no estarían dispuestos a irse de vacaciones sin un dispositivo móvil. El 63% dormía con el dispositivo junto a su cama mientras estaba de vacaciones.

Apple hace 2 años compartió una estadística: el usuario promedio de iPhone desbloquea su teléfono 80 veces al día. El avance de la inteligencia artificial y la robótica impactarán en nuesto día a día: la OCDE nos dice que uno de cada cinco puestos de trabajo están en “riesgo de ser automatizados” en no mucho tiempo.

¿La automatización y los robots nos robarán el futuro o nos darán más tiempo de ocio?

Pero, la realidad es que, si acudimos a la historia, sucede que ya hemos vivido algo parecido, y salimos adelante: desaparecieron puestos de trabajo, y nacieron otros, y todos evolucionaron. Y fue precisamente a partir de la Revolución Industrial, de la automatización parcial de nuestras vidas, donde sucedió que tuvimos masivamente tiempo libre. Luego, Internet modificó totalmente aquel mundo modificado por la Revolución Industrial, a una velocidad nunca vista. Y nos dicen que la Cuarta Revolución Industrial los llevará a algún sitio definitivamente, del cual nunca regresaremos. Y de nuevo aparecen las filias y las fobias a este éxodo cíclico de la humanidad. Unos dicen que la digitalización y robotización asesinará millones de puestos de trabajos y por tanto será imposible que tengamos más tiempo de ocio. Habrá una involución. Otros argumentan que el mundo fue mejor después de la Revolución Industrial, como lo fue mejor aún después de la aparición de internet, y ahora sucederá lo mismo. Argumentan: los países más robotizados del mundo son precisamente algunos de los que tienen los menores niveles de desempleo: Corea del Sur, Singapur, Alemania, Japón, Suecia, Dinamarca, Estados Unidos, etcétera…

Puede que la automatización, como sucedió, nos traiga más libertad y más tiempo libre. Y la gestión de nuestro ocio puede que se convierta en la gran industria del futuro, la gran generadora de puestos de trabajo. En 2016, el promedio anual de las horas trabajadas en Alemania de los trabajadores fue de 1.363 horas. Es decir, unas 26 horas a la semana por trabajador de media. Noruega y Dinamarca le siguen, con 27 horas de media a la semana. Y estamos hablando de tres de los países más automatizados del mundo. Y donde las rentas per-capitas han ido creciendo al mismo tiempo que crecía la automatización de esos países. Sucede que son los países más productivos del mundo.

En 2028 habrá 2.000 millones de personas más de clase media que gastarán en viajes y ocio

La realidad es que la diferencia entre el mundo de 1918 y 2018 es abismal. Podemos decir que esta diferencia nunca ha sucedido en la historia de la humanidad: nunca había habido tantos cambios en un solo siglo. Se estima que en 2016 ya había una clase media global, compuesta por unos 3.200 millones de personas. Y se prevé que en 2028 serán 5.200 millones de personas las que puedan ser consideradas clase media. En un par de años, 2020 por primera vez en la historia de la humanidad la clase media será la primera en términos numéricos en este planeta.

Por tanto, en muchas zonas, sobre todo Asia, esta incorporación de personas a la clase media tendrá un efecto en los mercados. Los hogares que ingresen a la clase media gastarán en cosas que nunca habían pensado gastar: turismo, entretenimiento, salud, educación y transporte.

Incluso está cambiando el concepto de éxito en muchas comunidades occidentales, si bien muchos y muchas siguen asociándolo con ganar dinero, cada vez más hay muchas personas que miden su éxito personal en la medida que hacen cosas que le provoca felicidad, en la medida que son dueños de su tiempo, en la medida que pueden dedicar tiempo al ocio, a su familia, a la gente que les importa verdaderamente. Esta disrupción social radical hace que seamos más dueños de nuestro tiempo libre que nunca, y por eso, nunca como antes en la historia de la humanidad, hemos dedicado tanto tiempo y dinero al ocio, a la cultura, a viajar.

Los museos reciben cada año más visitas, y cada año viajamos más

En el Reino Unido una de cada cinco libras gastadas ya se dedican a actividades de ocio (restaurantes, cines, cultura, viajar, etc.). Y viajamos más, mucho más, incluso en los países donde viajar una vez fue un verbo extraño: hubo 131 millones de turistas chinos en 2017. Y cada vez nos interesa la cultura más ortodoxa: el Metropolitan Museum of Art de Nueva York en 2017 batió todos los récords y recibió a 7,5 milllones de visitantes en sus 3 localizaciones ( Fifth Avenue, the Cloisters y the Met Breuer). El Museo del Louvre recibió 8,1 millones de visitantes (+ 14% en comparación con 2016). El Museo de Beijing lo visitaron más de 8 millones de personas el año pasado. Los Museos Vaticanos recibieron 6.4 millones de visitantes. La Tate Moderm y el British Museum de Londres recibieron juntos casi 12 millones de visitantes. El Museo Reina Sofía fue uno de los 10 museos con más afluencia del mundo en 2017 con 3.8 millones de visitantes. El Museo del Prado fue el 18º, con 2,8 millones. El Guggenheim de Bilbao, 1,3 millones. El Museo Dalí, 1,2 millones. El museo Picasso, 1 millón. Esos cinco museos españoles fueron visitados por más de 10 millones de personas.

Tenemos más tiempo libre, tenemos más clase media, tenemos más dinero para gastar en ocio. Casi 100 millones de espectadores pasaron en 2017 por las salas de los cines españoles (casi igual que en 2016). Y por primera vez en una década se abren cines en España. Hace más de 8 décadas, la televisión también iba a matar al cine. ¿Quién en su sano juicio iba a pagar por algo que podía ser gratis? Pero las salas de cine no murieron, sino que están pasando una larga crisis hasta reformular sus modelos de negocios y adaptarlos al nuevo escenario. La experiencia que una persona tiene en su casa frente al televisor es absolutamente distinta a la que tiene delante de la pantalla de un cine. Y si bien es verdad que todos los cambios tecnológicos y sociales hicieron que todos aquellos cines que, una forma u otra, no se adaptaron al nuevo cliente, desaparecieron, hoy en día -el año pasado- en 100 millones de ocasiones alguien apostó por ellos.

La facturación del sector de restaurantes en España ya supera los 23 millones de euros. Subió la facturación un 4,7% sobre 2016. Si bien en verdad que está a más de un 20% del máximo alcanzado en 2007.

Vemos más la televisión y consumimos 45 minutos de música en streaming al día

Rellenamos nuestro tiempo libre con muchas cosas: los españoles pasaron, de media, 240 minutos cada día delante de la televisión en 2017. En 1992 pasaban 192 minutos. Hoy, 48 minutos más de media por persona. En Estados Unidos pasaron 270 minutos de media. También pasamos tiempo en redes sociales: 1,38 horas; y escuchando música en “streaming” o por transmisión directa en internet, 45 minutos.

Y también dedicamos dinero y tiempo a ir a conciertos. En el año 2008, el 8.5% de la población dijo que había ido al menos a un concierto al año; con la crisis cayó ese porcentaje y hoy está en el 7,1% , pero llegó a estar en el 5.9% en 2013, y desde 2010 no se había superado el 7%. En 2017 la facturación creció un 20,6% con respecto a 2016. En 2017, la música en vivo facturó 269,2 millones.

En la era de internet, el escenario que se supone que asesinará al libro, sucede que las bibliotecas españolas tienen 1.8% más visitantes que en 2012, según la Federación de Gremios de Editores de España.

Vamos hacia una era ignota, un lugar irrespirado hasta ahora, puede que sea ese lugar donde la tecnología nos esclavizará y terminemos enjaulados por los robots, o puede que nos lleve a un mundo más amable, donde seamos más protagonistas de nuestras vidas, y donde gran parte de nuestra existencia nos la dediquemos a nosotros mismos. Un lugar donde nuestra vida sea realmente nuestra.

Laureano Turienzo

Experto global sobre nuevos formatos comerciales y últimas tendenciasen el retail. Executive Director del Retail Institute Spain & Latam. Profesor en la Escuela de Negocios ESIC-ICEMD, y Universidad Internacional de Florida. Autor de los blogs sobre tendencias y estrategias en el retail más seguidos anivel mundial, con más de dos millones de visitas anuales, y cientos de miles de lectores habituales procedentes de más de 20 países. Asesora a grandes marcas y retailers. Tiene una amplia experiencia en multinacionales como ExxonMobil, y ha sido directivo en empresas del retail español de gran prestigio
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Publicado en: Internet, literatura, música, propiedad intelectual, Televisión

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