Hola, vengo a comprar una entrada para una película que no existe

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No, no estamos locos, es un hecho, ahora ya puedes comprar entradas para películas que no existen, producciones que aún no se han puesto siquiera en marcha pero que, con tu interés y tu aportación, pueden ser una realidad.

Se llama Crowdfunding y, aunque ya hemos explicado anteriormente los detalles de este proceso cultural, o industrial, pues con crowdfunding pueden hacerse muchas cosas, hoy queremos entrar en un ejemplo muy concreto para honrar al que, a día de hoy, es el record de recaudación en menor tiempo de Kickstarter, una de las principales plataformas para este tipo de acciones colectivas.

Se trata de la película Veronica Mars, secuela de una serie del canal norteamericano UPN que, tras solo tres temporadas, se convirtió en serie de culto entre una buena parte de los espectadores jóvenes y no tan jóvenes de medio mundo. Como ocurre con no pocos productos de televisión, en muchas ocasiones la repercusión social o el fenómeno fan que desatan no se corresponde con las audiencias que proporcionan a sus cadenas y terminan siendo cancelados por una imposibilidad económica de mantenerlos. Y así fue como en 2007, UPN, convertida en The CW, despedía a la investigadora más joven de la televisión, para siempre.

Pero ya sabemos que las despedidas de la televisión no siempre son definitivas y que hay muchas series que, pese a haberse cumplido años, y hasta décadas, desde su desaparición, tienen siempre un run-run detrás sobre su regreso, casi siempre en forma de película, que puede llegar a ser cansino, pero que mantiene activados a sus fans, siempre pendientes de todo lo que tiene que ver con su serie favorita, con esos actores que entraron en su casa durante años, con esos guiones que les conquistaron. Y con Veronica Mars también ocurrió esto, durante seis años.

Hasta que en marzo de 2013 saltó la noticia: Veronica Mars, la película, era un proyecto de verdad, uno que, con el suficiente apoyo de los fans, podía materializarse y llegar a las salas de cine de todo el mundo. Con este vídeo y desde la plataforma Kickstarter, el creador de la serie, Rob Thomas y su protagonista, Kristen Bell, hacían un llamamiento para recaudar dos millones de dólares. Si lo conseguían antes de fin de mes, la película saldría adelante. Y lo consiguieron ¡vaya si lo consiguieron! El millón en apenas 24 horas y al terminar el mes, casi tres veces el dinero que se necesitaba. Todo un éxito sin precedentes para un proyecto así.

Lógicamente, la campaña se beneficiaba de toda la promoción de tres temporadas de serie en antena, de un conocimiento profundo de lo que la producción podría llegar a ser y de un fenómeno fan muy reciente todavía, pero no podemos negar que la facilidad con la que cada uno desde su casa podía aportar su granito de arena al proyecto era clave a la hora de sumar patrocinadores. Desde un dólar hasta el infinito, cualquiera podía mostrar su apoyo a este proyecto, en todo el mundo.

El caso de Veronica Mars es quizá excepcional, pero demuestra de qué manera se puede llegar a construir una industria del entretenimiento a demanda, pero no como la entendemos hasta ahora, con productos que ya existen y por los que se paga una vez hemos decidido que queremos verlos, sino mucho antes, haciendo que sean los espectadores los que decidan si quieren que sean producidos. Se trataría de dar la vuelta al proceso de producción de películas y, en lugar de ofrecer proyectos a las grandes productoras, de venderles una idea para que inviertan en ella y arriesguen su dinero, ir directamente al cliente final y ofrecerles el producto a ellos, ofreciéndo la idea, que solo será puesta en marcha si consiguen convencer a un grupo de gente suficientemente grande como para que hacer la película sea rentable, porque lo es ya desde su inicio, pues no existe riesgo económico en su producción, que está pagada antes de arrancar. Todo el dinero que se gane después, es el premio a un trabajo bien hecho.

Puede resultar un cambio de paradigma extraño y es lógico pensar que este tipo de producción no sea el que se instaure como standard, pero es otra manera de financiarse muy interesante y a la que los productores quizá deberían estar prestando mayor atención.

¿Y tú: comprarías entradas para películas que no están hechas?

Crea Cultura

Crea cultura es un movimiento de Atresmedia para prestigiar la propiedad intelectual, desde la perspectiva de concienciar a la sociedad de lo importante que es la creación para nuestro avance.
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Publicado en: cine, Crowdfunding

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