El ejemplo de Italia y Portugal en la lucha contra la piratería

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La piratería cultural digital se justifica socialmente con argumentos difícilmente aplicables a otros productos de consumo: por una parte el precio y, por otra, la falta de consecuencias legales por bajarnos de internet copias piratas.

Nos guste o no, socialmente no está mal visto piratear la cultura. Desde hace casi una década las diferentes asociaciones que agrupan y representan a los creadores y a las industrias culturales intentamos explicar el valor cultural, educativo y económico de este sector, y cómo la piratería está empobreciendo un tejido productivo estratégico para el país. Mientras, los administradores de las páginas piratas se enriquecen ilícitamente.

El último estudio de la Coalición de Creadores ofrece una panorámica desalentadora de lo que sucede en España. A modo de ejemplo, la piratería de libros de ocio ha crecido un 36 por ciento en el último año.

Desde el plano legislativo se ha avanzado bastante. Contamos con una nueva Ley de Propiedad Intelectual, un recién estrenado Código Penal y un Código Civil actualizado. Sin embargo, las páginas que de forma masiva piratean miles de títulos de obras siguen abiertas. ¿Qué es lo que falla? Sencillamente la falta de voluntad política de utilizar los recursos que el nuevo marco legislativo ofrece a la Administración Pública.

Tenemos ejemplos muy claros de cómo hacer frente a este problema. Países como Reino Unido, Francia o Alemania desarrollan políticas de colaboración entre todos los ámbitos sociales y administrativos para evitar la piratería. También disponemos de los modelos de Portugal e Italia, que con sistemas similares al nuestro están obteniendo muy buenos resultados.

Hace unas semanas los representantes de las organizaciones que se encargan de luchar contra la piratería en Portugal y en Italia fueron invitados por la Coalición de Creadores para contarnos su experiencia.

Los resultados no necesitan aclaración alguna: en Italia 157 páginas han sido bloqueadas en los dos últimos años a través de un procedimiento administrativo muy parecido al español, al que se le destinan bastantes recursos. En Portugal, en tan solo siete meses se han cerrado 252 sitios ilegales. En este caso, mediante un acuerdo entre todos los afectados (representantes de las industrias culturales, ISPs y anunciantes), con el apoyo de la Administración Pública.

En España, desde 2012, solamente se ha bloqueado, a través de la Sección Segunda de Comisión de Propiedad Intelectual, el acceso a cuatro páginas que ofrecían contenidos no autorizados.

El representante de la organización lusitana aseguró que en su país la piratería disminuyó un 80 por ciento y ha aumentado el consumo de libros, películas y música legal. Parece claro que este es el camino.

En España tenemos los instrumentos y ejemplos de cómo hacerlo, ya solo falta voluntad política para conseguir que los índices de piratería disminuyan en los próximos meses.

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Magdalena Vinent

Magdalena Vinent es la Directora General de CEDRO, Centro Español de Derechos Reprográficos, desde el año 2000. Actualmente preside la Asociación para el Desarrollo de la Propiedad Intelectual (ADEPI). Está vinculada a IFRRO, International Federation of Reproduction Rights Organisations, de la que fue presidenta entre los años 2008 y 2012.
Licenciada en Filosofía y Letras y Diplomada en Documentación. Toda su vida profesional se ha desarrollado en torno al libro. Con anterioridad ocupó distintos cargos directivos en varias instituciones públicas, como el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional y el Instituto Cervantes. Ha publicado numerosos artículos en revistas profesionales sobre derechos de autor, el libro y las bibliotecas.
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