Libros, ebooks y audiolibros: ¿qué cambió la tecnología y qué cambiará?

Mujer lee un libro en un lector de ebooks (Foto: Perfecto Capucine, en Unsplash)
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Cuando hay un cambio tecnológico los expertos predicen cómo afectará en nuestras costumbres. Igual que en el ‘68 Kubrick imaginaba a los humanos cogiendo transbordadores espaciales en el año 2001, cuando a principios de este siglo se empezaron a vender grandes éxitos literarios en formato digital, los bibliotecarios y los libreros se echaron a temblar. Hoy los ebooks aún venden menos que los libros en papel y los audiolibros empiezan a arrancar, mientras se hacen populares experiencias como las rutas literarias y las apps para disfrutarlas.

¿Cómo pensábamos hace 10 años que la tecnología cambiaría la literatura? Si en un dispositivo que solo pesaba unos cientos de gramos podíamos llevar más libros de los que podíamos leer en años; ¿por qué se iban a seguir vendiendo los libros en papel? ¿Para qué tomarnos la molestia de ir a una biblioteca física si podíamos elegir, obtener y devolver un libro de una biblioteca virtual directamente desde el salón de nuestra casa? Es más, ¿por qué íbamos a tomarnos la molestia de leer un libro cuando podíamos escucharlo cómodamente gracias a los audiolibros?
Todos nos veíamos ya quemando los libros en papel al más puro estilo medieval para sustituirlos por una biblioteca digital que cabría en un pequeño disco duro. Además, nos hacíamos ilusiones de tener más espacio disponible en casa, gracias a la desaparición de estanterías y bibliotecas.

¿Se cumplieron estos pronósticos sobre libros, ebooks y audiolibros diez años después?

Todo esto ocurrió, pero no al ritmo que esperábamos. Hay muchos lectores que se decantan por la comodidad del libro digital, aunque la mayoría compagina con el papel. Para otro muchos, leer en una pantalla de cristal líquido es la última de sus opciones. El libro en papel sigue superando con creces la venta del libro digital y los debates entre los adeptos al libro en papel y los conversos al libro electrónico se multiplican en las redes sociales.

Existen las bibliotecas virtuales, aunque no se ha cerrado ninguna biblioteca física llena de libros en papel, sino que se mantienen las dos opciones. Los audiolibros están teniendo una entrada muy lenta en el mercado y, sobre todo, tienen audiencia en contenidos de no ficción. Desde luego, las calles y las chimeneas no se han llenado de libros en papel relegados por su nuevo hermano digital.

¿Qué sí ha ocurrido con los libros? Desaparecen diccionarios y enciclopedias en papel y se compra por internet

Los diccionarios en papel han desaparecido, quedando los últimos ejemplares reducidos al ámbito escolar en colegios sin la tecnología como seña de identidad. Tanto es así que la Real Academia de la Lengua Española regaló en 2018 la última edición su diccionario, el más prestigioso en lengua castellana, para liberar los almacenes de ejemplares sin vender; y augura que, de existir una nueva edición, tendrá una tirada muy corta para coleccionistas o nostálgicos. En cambio, la versión digital multiplica sus consultas.

Las enciclopedias se han extinguido. ¿Alguno de nosotros imagina comprar, hoy en día, aquella enciclopedia Espasa que adornaba las estanterías de los despachos de los más pudientes? O cualquiera de las que se multiplicaban en los hogares donde había niños. Hoy la enciclopedia más consultada del mundo es la Wikipedia, a pesar de las críticas a su fiabilidad por estar compuesta de textos creados por miles de editores privados, entre los que, por cierto, me encuentro.

En los despachos de los abogados ya no hace falta una sala que aloje los innumerables tomos azules del famoso Aranzadi, el recopilatorio de jurisprudencia, porque todos lo consultan online.

Los libreros están sufriendo las consecuencias de la venta del libro en Internet. Todas las grandes librerías tienen ágiles tiendas online con envío exprés a domicilio a cualquier lugar de España. La Casa de Libro, la Fnac, por no hablar de Amazon, el gigante de la distribución.

Ya no existe aquella antigua profesión de vendedor de libros a domicilio y el famoso Club de Lectores, que tanta pegada tuvo en los años noventa, es hoy una librería online.

Buscamos resultados en digital y experiencias placenteras en los libros en papel

Los diccionarios, las enciclopedias, el Aranzadi o tantos otros ejemplos contienen información que usamos fundamentalmente en nuestra vida profesional. La consulta online es rápida y eficiente. Buscamos resultados, no experiencias. En cambio, la lectura de una novela es un momento de descanso, de intimidad, de ocio, y cuando algo nos produce placer, buscamos la sensación, no la eficiencia, y la experiencia del libro en papel es distinta a la del libro digital. Al ser humano le cuesta cambiar cuando no tiene una buena razón para hacerlo y mucho más con las cosas que nos resultan placenteras.

La dura supervivencia de los libreros se basa en aquellos lectores que buscan su recomendación, como se ha hecho siempre, del librero de su barrio que ya conoce lo que les gusta. El resto, compra en internet y se guía por su intuición, porque sabe lo que busca, o por las opiniones del resto de lectores, que sustituyen hoy la recomendación del librero de toda la vida.

¿Qué cambios habrá para el futuro de los libros? Turismo literario, apps, autopublicación como éxito y no como consuelo…

Han surgido iniciativas que no estaban en la mente de los visionarios y que han ocurrido, como el boom del turismo literario. Por todo el país podemos encontrar rutas organizadas por empresas privadas, ayuntamientos o los propios escritores, recorriendo los lugares más famosos que aparecen en sus libros. Así podemos recorrer los escenarios de la trilogía del Baztán de Dolores Redondo, seguir las aventuras románticas de Valeria, la protagonista de la saga creada por Elisabeth Benavent en Valencia, o ir tras los pasos del Capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte por Madrid. Todo por supuesto, con su correspondiente app en nuestro móvil.

No hay ciudad que se precie que no tenga rutas literarias de los personajes de ficción que viven en ellas.

Y es que, a las personas no nos gusta cambiar, pero si nos gusta lo novedoso, lo moderno, lo diferente, lo que nos proporciona experiencias que no todo el mundo ha vivido.

También se han ha abierto las puertas a muchos escritores que no veían la forma de entrar a formar parte del catálogo de una editorial, con la opción autopublicarse en las grandes plataformas digitales, y gracias al éxito obtenido, no son pocos los que hoy se encuentran entre los top ventas con un gran grupo editorial detrás. Eva García Sáenz de Urturi, Lorena Franco, Javier Castillo, E.L James (50 Sombras de Grey) o Elena Favilli y Francesca Cavallo (Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes) entre otros muchos.

¿Qué más nos traerá el futuro de la lectura y sus formatos?

Muchas de las cosas que imaginamos, poco a poco, porque las personas somos resistentes al cambio y esa resistencia aumenta con la edad. La sociedad no puede permitirse dejar atrás a la mayoría de sus miembros. Por eso los cambios están limitados para cada generación.

El cambio literario tecnológico llegará con las nuevas generaciones, con los nativos tecnológicos, que no conocerán la experiencia papel, ni la de ir a buscar lectura a una librería o no habrán tenido la ocasión de incorporarlas a sus recuerdos más gratos. Los niños que estudian hoy en el iPad y en el ordenador, serán en el futuro lectores digitales.

Y, como suele ocurrir, cuando la tecnología acompaña, también traerá muchas cosas que hoy no podemos pronosticar, soluciones que algún visionario ideará y nos traerá éxitos empresariales del calibre de Steve Jobs con Apple. Como ese visionario no seré yo, no puedo avanzarlas en este artículo, pero espero estar cuando ocurran para poder contároslas.

Ana Lena Rivera

Ana Lena Rivera, escritora y tecnóloga. Apasionada de la novela negra desde la infancia y de la tecnología desde que la vida profesional la puso en mi camino. Soy la autora de la serie de novela de intriga protagonizada por Gracia San Sebastián. El primer caso de Gracia, Lo que Callan los Muertos, ha recibido el Premio Torrente Ballester 2017 y ha sido finalista del premio Fernando Lara 2017. Me licencié en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas por ICADE y la pasión por la tecnología me llevó a pasar veinte años dedicada a ella, los últimos como Directora de Informática, tecnología e Innovación en una gran multinacional. Nací en Asturias, pero vivo en Madrid desde mis tiempos universitarios. De vez en cuando necesito oler el mar, el Cantábrico, fuerte, vibrante y peligroso, como las novelas que os escribo.
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Publicado en: ebook, literatura

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