Los nuevos índices

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En España está en trámite parlamentario y por vía de urgencia la nueva Ley de Propiedad Intelectual que incluye una parte denominada popularmente “Tasa Google” (o canon AEDE) que ha generado una importante polémica, aunque no ha sido la única. Básicamente ese canon implica que los sistemas de agregación de contenidos (el servicio de recopilación de titulares llamado Google News es el paradigma, de ahí el nombre) tendrán que pagar a través de alguna entidad de gestión (una especie de SGAE, para que lo entienda cualquiera) a los generadores originales de noticias por citarles, por mostrar sus titulares. La iniciativa ha sido promovida sobre todo por los editores de medios convencionales y han sido los editores de medios digitales y parte de la comunidad internauta la que ha puesto el grito en el cielo ante lo que se considera un abuso y una distorsión de la propia esencia de internet: un ataque al concepto de enlazar.

Un agregador es una página, o aplicación informática, que recopila titulares de los contenidos que se publican en otros lugares. Se inventaron para que los lectores ahorren tiempo en descubrir aquellas cosas que puedan interesarles de los lugares que les parecen interesantes al no tener que ir visitándolos uno a uno. Y justo en su más básica definición está el origen de las recientes polémicas:  ¿un lugar que cita los títulos de otros está explotando ilícitamente sus contenidos?.

Hasta ahora no hay explotación ilícita porque utilizar los titulares y, en todo caso, los resúmenes o entradillas se había venido asimilando al derecho de cita, pero los cambios en la Ley previstos en España harían que salvo pago algunos de estos webs (Google News y Menéame son los más conocidos aquí) tuvieran que plantearse pagar por esa recopilación de citas si no quieren tener problemas con la ley.

La recopilación de títulos de obras o parte de ellas no es nueva. Cuando comienza la imprenta se produce una “explosión” de la información que, entre otras cosas, lleva a publicar un nuevo tipo de libros: los índices. “Hay tantos libros que ni siquiera tenemos tiempo de leer los títulos” se queja Juan Calvino en 1550. Parece que la situación para los lectores contemporáneos ha empeorado, hay millones de sitios web y sí que ahora la mera lectura de títulos es una labor titánica. No solo el número ha aumentado sino también la frecuencia de actualización de las fuentes de información y los formatos. Lo que antes eran solo títulos de texto se amplía a los audios y los vídeos.

Nuevos tiempos, nuevas soluciones. Igual que los medios digitales han reformulado a los analógicos, así también los agregadores son los nuevos índices que ayudan a los lectores que quieren navegar en ese gigantesco océano de la información que es la Red.

El agregador no copia el contenido incluyéndolo bajo su cabecera. No es su función, no lo necesitan. Como los antiguos índices,el agregador solo señala a los usuarios el camino más rápido para encontrar los artículos, blogs, audios o vídeos que buscan. Es un poste de señalización, no un lugar de destino, no una parada de lectura o escucha.

Se suelen confundir los agregadores con aquellos sitios de Internet que copian indiscriminadamente y realizan una explotación comercial indebida del contenido ajeno basándose en el ‘todo vale’. Pero eso no es un agregador sino un sitio pirata e ilegal.

Aunque el más famoso de los agregadores sea el kiosco digital denominado “Google News”, hay muchos otros que utilizan los particulares y las empresas. Muchos de ellos pueden personalizarse para encontrar solo contenidos de interés del usuario; algunos son potentes herramientas que permiten en tiempo real a las empresas saber qué se dice sobre ellas en la Red, otros se aplican a las redes sociales para ‘vigilarlas’ y descubrir qué y cómo se habla de una marca en Twitter, Pinterest y resto.

Por otro lado los agregadores no solo trabajan con fuentes ‘convencionales’.

Algunos de los más potentes observan en tiempo real más de 300.000 fuentes diferentes en todo el mundo, suelen ser herramientas de pago que incluso liquidan derechos a los editores cuando entre sus funciones incluyen el posible acceso del usuario a contenidos originales (hemerotecas generalmente), pero este último tipo es menos conocido y más sofisticado y caro.

A modo de ejemplo, de los 700 medios que indexa Google News –contando sólo su edición en castellano- sólo un 12% son miembros de la Asociación Española de Editores de Diarios (AEDE). El resto son otros portales en nuestra lengua en otros países, medios puros digitales, algunos blogs, agencias y otros generadores de contenidos, tan respetables e influyentes como aquellos del sector más convencional.

Los propios editores de medios web desde hace años promueven la publicación de sus titulares, resúmenes y, en algún caso, el contenido en  su totalidad a través de una tecnología denominada RSS (Really Simple Syndication). Desde el momento en que un diario permite que otros publiquen sus titulares está proclamando la autorización bajo unas determinadas condiciones para aquella práctica que agregadores, blogs y otros realizan. Desde hace años los medios se han esmerado en tener unos estupendos RSS y en conseguir que otros actores de Internet se los incluyan. Es una práctica que beneficia a los medios y, sobre todo, a los lectores.

La ecuación es sencilla: más titulares colocados en más sitios, más promoción, más usuarios, más publicidad, más ingresos. Cerca de un 10% del consumo de medios digitales llega de agregadores y blogs. Si sumamos a ese porcentaje el de quienes lo hacen desde los buscadores (ahora sí hablamos de Google el que todos conocemos), esa cifra se eleva hasta alcanzar algunas veces más de un 50%. Una gran parte de las inversiones tecnológicas de los grupos de comunicación y casi cualquier sitio web se han realizado para que los agregadores coloquen allí los titulares.

La intermediación se diluye y Google News se convierte en un gigantesco sistemas de distribución digital. Pues bien, en el universo de Internet los agregadores se parecen más a un gran kiosco. Moderno, digital, útil pero un kiosco, no un periódico.

Incluso una organización profesional de editores (IFRA) presentó hace pocos años un gran avance tecnológico para sus afiliados. Lo han adivinado: un agregador de noticias de medios.

En unos días veremos cómo se resuelve la situación en España, mientras en el resto del mundo esta tecnología avanza por sus múltiples utilidades para los lectores.

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Créditos de la imagen: Lilyana Vynogradova.

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  • Uno mas

    Solo digo que meterse con google es jugar con fuego. Todo el mundo que abre un negocio en internet sabe que si está arriba en el buscador va a tener más visitantes y por lo tanto mayor beneficio. Si google se enfada y quiere quitar a los asociados a AEDE de todos sus indices estos se verán gravemente afectados ya que muchas personas no escriben la URL completa directamente cuando quieren visitar una pagina, sino que si quieren ir a elpais por ejemplo escriben elpais en google y luego pinchan en el enlace que les aparece debajo. No se si los que promueven esta ley han usado internet alguna vez o que, pero si esto se aprueba se van a tirar de los pelos.

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