Tres razones por las que a ti debería importarte que pirateen libros

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Hace unos días despertábamos con la noticia de que, tras una denuncia de CEDRO, la Policía Nacional había detenido en Valencia a un pirata que subía miles de copias ilegales de libros a la red.

Según parece, el detenido conseguía las obras descargándolas de otros usuarios o comprándolas en páginas dedicadas a la comercialización de libros electrónicos, para después eliminar los medios anticopia y subirlas a un servidor que generaba enlaces a diversas páginas web.

Tal y como informaba la Policía, la magnitud de su actividad era tal que en un solo foro de internet subió más de 11.000 aportes. Cada uno de ellos podía contener una o varias copias ilegales de libros, que a su vez eran accesibles en más de 400 páginas piratas.

Sin duda, esta detención es una buena noticia para todos y esperamos que suponga un precedente importante en la lucha contra la piratería. Hay que tener en cuenta que, a pesar de que contamos con una legislación suficiente, son necesarias ciertas mejoras para atajar el problema de la piratería. La Policía ha hecho un buen trabajo y esta operación pone de manifiesto que los autores y editores no están solos en la lucha contra esta actividad ilícita.

Desde hace una década, en CEDRO, además de este tipo de denuncias ante la Policía y ante la Comisión de Propiedad Intelectual, llevamos a cabo una labor casi “artesanal” que permite todos los años la retirada de miles de enlaces a copias piratas de los libros.

Es necesario recordar algunos argumentos que explican por qué la piratería de libros no beneficia a la sociedad sino que supone un fraude para todos.

- La tecnología no puede ser una excusa para que una infracción de ley sea obviada. La sofisticación de los delitos en la red requiere de mecanismos acordes para acabar con ella. Los ilícitos que afectan a los derechos de propiedad intelectual de los autores y editores demandan, sobre todo, rapidez. Con este fin existen iniciativas que se utilizan con total normalidad en otros países y que están dando buen resultado como, por ejemplo, el bloqueo preventivo de webs cuando existen indicios suficientes de una ilegalidad. Esta medida se contrapone a lo que sucede en nuestro país, donde pasados unos meses de la comunicación a la Comisión de Propiedad Intelectual, se bloquea un enlace puntual y no la web donde hay otras decenas de miles de enlaces a copias piratas.

Medidas que aseguren rapidez en las actuaciones serían muy beneficiosas para los creadores y editores, y la razón no es otra que, prácticamente, el 50 por ciento de los libros que se piratean son novedades, según el reflejaba el último Observatorio de la Piratería. Si las webs de enlaces y los foros dan acceso a copias piratas de libros que se acaban de publicar, el impacto que tiene en la vida comercial de esas obras es terrible.

La piratería de libros perjudica el desarrollo económico de nuestro país. El Observatorio también calcula que el año pasado se piratearon libros de ocio por un valor superior a 3.000 millones de euros. Si bien es cierto que no todo lo que se piratea se lee, es igualmente cierto que lo que se lee pirateado no se compra. Y es esta lectura fraudulenta la que perjudica a un sector estratégico y rentable para el país.

Valga reseñar que solamente una parte del sector, como es la edición privada, contribuye un 0,7 por ciento al Producto Interior Bruto y da empleo de calidad a más de 30.000 personas. En un escenario sin piratería, estos indicadores serían mucho más positivos. Por otra parte, las arcas públicas incrementarían sus ingresos en concepto de IVA, en cotizaciones a la Seguridad Social y en IRPF.

- La piratería desincentiva la creación y empobrece la sociedad. El inevitable impacto negativo de la piratería en los ingresos legítimos por derechos de autor para escritores, traductores y editoriales lleva a una desafección por la actividad creativa y desemboca en menos inversión en nuevos creadores, en nuevas obras y en el desarrollo de nuevos modelos de negocio. La editorial es una industria estratégica en el desarrollo cultural y académico del país, por lo que cualquier acción que la deteriore supone un perjuicio directo a la creación y al acceso al conocimiento, clave para el progreso sostenible de un país.

Conviene resaltar que no existe un fin altruista en la actividad de estos “uploaders” o de los “administradores” de webs de enlaces y descargas. Al contrario, han encontrado una forma de lucrarse a costa del trabajo de los creadores.

Comentaba hace unos meses Lorenzo Silva que «la piratería arroja a la indigencia al autor y, por tanto, a la falta de independencia de los creadores». No le falta razón. A todos beneficia, y de todos depende, que los escritores puedan crear con libertad y vivir de su trabajo porque éste contribuye a la construcción del patrimonio cultural y científico común de las generaciones venideras.

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Magdalena Vinent

Magdalena Vinent es la Directora General de CEDRO, Centro Español de Derechos Reprográficos, desde el año 2000. Actualmente preside la Asociación para el Desarrollo de la Propiedad Intelectual (ADEPI). Está vinculada a IFRRO, International Federation of Reproduction Rights Organisations, de la que fue presidenta entre los años 2008 y 2012.
Licenciada en Filosofía y Letras y Diplomada en Documentación. Toda su vida profesional se ha desarrollado en torno al libro. Con anterioridad ocupó distintos cargos directivos en varias instituciones públicas, como el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional y el Instituto Cervantes. Ha publicado numerosos artículos en revistas profesionales sobre derechos de autor, el libro y las bibliotecas.
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Publicado en: Derechos de Autor, propiedad intelectual

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