Medios, redes sociales y nuevas leyendas urbanas de la Propiedad Intelectual

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A nadie escapa el cambio drástico que ha sufrido el periodismo a lo largo de estos últimos años, e incluso meses. Los medios tradicionales coexisten con las redes sociales, las vías alternativas de distribución y la creación de contenidos a través de dispositivos móviles. El consumidor quiere la información ya, en su teléfono móvil y, a ser posible, en formato audiovisual.

Como parte de un gran medio de comunicación, tengo la oportunidad de tratar cada día con una larga lista de redactores, editores de vídeo, fotógrafos, responsables de redes sociales, SEM, SEO y miembros de equipos de marketing. Oportunidad de tratar con ellos y de responder a sus preguntas. Si toco el “Highway to hell” de AC/DC con una pandereta ¿lo puedo poner en mi vídeo?, ¿puedo usar un clip de Vimeo citando al autor? Si ilustro mi noticia con una foto de Obama ¿tengo que pedir derechos?, ¿y si le pongo bigote?, ¿no se trataría ya de una obra mía?

Las leyendas urbanas de la propiedad intelectual están al orden del día, y a las clásicas que ya conocemos (si pongo solo ocho segundos de una canción no tengo que pedir derechos –error–) se unen otras nuevas surgidas como consecuencia del nuevo ecosistema digital.

Con la cantidad de noticias que manejamos a diario y la inmediatez con que el usuario demanda el contenido, es imposible hacer un análisis jurídico para cada caso, pero sí es posible establecer unas normas básicas de actuación, unas líneas generales de lo que se puede y no se puede hacer cuando lo que tenemos entre manos es la imagen o el trabajo de otros. Con la máxima humildad, voy a tratar de desmentir algunas de estas leyendas urbanas, aun sabiendo que, en Derecho y ante Tribunales, las cosas nunca son blancas o negras.

  1. ¿Cuántos segundos de reproducción de vídeos de Youtube me permite el derecho de cita?

No existe ningún criterio temporal. El derecho de cita recogido en la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) lo que permite es usar fragmentos de obras ya divulgadas siempre que su inclusión se realice con fines docentes o de investigación y citando siempre la fuente y nombre del autor, por lo que su ámbito de uso es muy restrictivo.

A los efectos que nos interesan, esto es, a efectos informativos, un medio podría ampararse en la excepción que marca la actualidad y el derecho a la información para usar estos vídeos sin límite temporal alguno, o lo que es lo mismo, si es noticia estaría justificado su uso.

Por ejemplo, tras el fallecimiento de David Bowie, los medios reprodujeron vídeos de sus obras con la duración que cada uno de ellos consideró apropiada citando a la fuente y, por supuesto, a su autor. Es decir, David Bowie es noticia, luego podemos ilustrar nuestros contenidos con sus vídeos. Sin embargo, una reproducción aislada de vídeos sujetos a derechos y fuera del contexto noticioso, porque a mí me apetece o creo que queda bonito en mi noticia, no estaría amparada por esta excepción.

  1. ¿Se pueden usar fotos o vídeos de redes sociales siempre que se cite al autor y la fuente?

Con carácter general, no se puede. Las fotografías y vídeos tienen derechos de propiedad intelectual que pertenecen a la persona que las ha elaborado. Adicionalmente, hay que ser especialmente cuidadosos con los derechos de imagen en caso de que aparezcan rostros reconocibles en ellas. Los derechos de imagen tienen una regulación específica en Ley Orgánica que exige el consentimiento del fotografiado. Adicionalmente, hay que revisar los términos y condiciones de la red social de la que hablemos. Por ejemplo, Instagram prohíbe la reproducción de sus contenidos fuera de su entorno: “usted no podrá copiar, modificar, traducir, publicar, emitir, transmitir, distribuir, presentar, exhibir o vender cualquier Contenido que aparezca en, o a través de los Servicios de Instagram”.

Dicho esto, una vez más, existe la excepción del derecho a la información. Cuando un medio detecta una foto de Instagram publicada en abierto y relativa a un hecho de actualidad claramente noticioso, se puede defender su publicación siempre que se citen la fuente y el autor. Igualmente sucedería con los vídeos de Youtube que contienen hechos de actualidad y que se publican con el código “embed”, lo que supone una autorización implícita a su embebido en otros sites. Este uso opera como excepción y no como norma, por lo que cualquier otra utilización de contenidos de redes sociales sería ilegítima.

Por ejemplo, el pasado 16 de enero, un esquiador captó con su móvil un vídeo del momento en el que se produjo una avalancha en los Alpes. El autor publicó el vídeo en sus redes sociales e inmediatamente los medios se hicieron eco de él amparados en el derecho a la información. Bien hecho y todos contentos.

  1. Quiero hacer una fotogalería de modelos para publicarla en mi medio, ¿puedo usar las fotos que varias modelos han publicado en sus cuentas de Instagram?

No, tendrías que pedir consentimiento tanto al fotógrafo que las hizo como a las modelos por estar involucrado su derecho de imagen. Y es que, aunque las modelos u otros profesionales puedan tener una faceta pública en su vida, no quiere decir que la excepción de la actualidad y hecho noticioso ampare cualquier tipo de publicación. Como ejemplo, si una modelo participa en una sesión fotográfica para una revista impresa, y dicha modelo publica esas fotos en sus redes sociales, yo no podría usar esas fotografías sin pedirle permiso a ella y al fotógrafo y a la revista.

  1. Entiendo que, si modifico una imagen ya sería un contenido mío, por lo que no sería necesaria la autorización del autor, ¿es correcto?

Pues siento decirte que no. Para modificar una obra necesitas una autorización expresa de su autor y/o editor, pues los derechos de autor contemplan y protegen también el derecho de transformación de la obra. Es decir, cambiar el fondo, la saturación, el contraste o los colores de una fotografía sería hacer un uso ilegítimo de ésta.

  1. Para ambientar un vídeo, quiero usar una canción. La discográfica a la que pertenece dicha canción me pide 600 euros para este uso. Entiendo que si yo mismo interpreto esa canción, no tendría que pagar nada, ¿es así?

Tampoco. Aquí entran en juego dos derechos diferentes: los derechos que corresponden a la producción fonográfica original (lo que se llama master) que pertenecen a la discográfica, y los derechos editoriales de la composición, que pertenecen a sus autores o editores. Es decir, que si grabas a tu sobrino haciendo un cover para publicarlo en tu medio, no estarás usando el master de la discográfica (aquí te libras), pero sí tendrás que solicitar y pagar los derechos editoriales de la composición a los autores o editores. 

En conclusión, las leyendas, ya sean urbanas o rurales, son solo eso, leyendas. La Propiedad Intelectual es un activo muy valioso en la cultura contemporánea que debe ser remunerado adecuadamente y correctamente atribuida su autoría.

Para evitar problemas e infracciones, es recomendable pedir siempre permiso para utilizar las obras de los demás y abonar los importes que correspondan de manera previa a su comunicación pública. Otra opción es usar obras libres de derechos, recurrir a bancos de imágenes y vídeos que nos aseguren poseer los derechos de autor y de imagen de sus contenidos, u obras publicadas bajo el régimen de Creative Commons, eso sí, respetando siempre los códigos que dichas obras tengan atribuidos.

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Natalia Martos

Abogada con más de 15 años de experiencia en Derecho digital, privacidad, medios de comunicación y startups. Actualmente, lidera el área de nuevas tecnologías, privacidad y negocios digitales como socia de Olleros Abogados. Fue Directora Jurídica Digital y de Privacidad del Grupo PRISA así como también lo fue de la red social Tuenti hasta su venta a Telefónica.
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Publicado en: Derechos de Autor, propiedad intelectual, Sin categoría

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