Series Pepito: ¿Tiene sentido que defendamos a quienes ganan dinero a costa del trabajo ajeno?

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Esto de la propiedad intelectual es como lo de Israel y Palestina: llevamos años viendo barbaridades en los dos lados del conflicto. Y aunque yo suelo estar del lado de los que defendemos que la industria tardó demasiado en intentar acercarse a la Red con un buen enfoque -aún falta mucho por ahí-, últimamente me siento minoría entre la gente de internet. Minoría porque no entiendo cómo se machaca a la industria por sus errores (o sus acciones con mala fe), y cómo se perdona por sistema cualquier cosa que se haga en contra de quienes producen contenidos. Será que me estoy haciendo mayor…

Los comentarios del cierre de Series Pepito son un ‘déjà vu’ para quienes llevamos años observando este tipo de conflictos. Fui, soy y seré defensor de que no se coarten las libertades en la Red a costa de defender el copyright y pisotear derechos fundamentales. Igual que me asqueó que se aprobara el viernes que en adelante la policía podrá usar archivos con troyanos para perseguir delitos. Es como si les dejan pasar coca para pillar a camellos u ofrecer niñas en internet para capturar a pederastas. No, la ley no puede usar atajos ni generar nuevos delitos para que sean la trampa de los delincuentes.

Dicho esto, vuelvo al tema de Series Pepito. Anduve viendo los comentarios que se hacía en menéame a la noticia de “’Ocho apellidos vascos’”, la gota que colmó el vaso en el cierre de Series Pepito”. En la información hay, como siempre, mentiras, exageraciones y medias verdades. La noticia dice: “Sin embargo, una vez que la película fue pirateada y filtrada a la red, su recaudación en cines se redujo en más de un 50%”. Algunos comentan -creo que con razón- que ese argumento es falaz porque esconde que habrá salas que dejen de poner la película después de esas 8 semanas, y que lo normal es que la afluencia de gente vaya a menos; claro, no va a ser un flujo constante eterno…

Otros desconfían de que Series Pepito pueda haber ganado 1.075.000 euros en tres años, como sostiene la nota de prensa oficial. ¿En qué se basan para desconfiar? En la cantidad de veces que en la industria han mentido como bellacos para presionar a los poderes públicos y hacer ver que la pérdida para la economía es gigante. Estoy de acuerdo en ambas cosas: las pérdidas son gigantes aunque es difícil saber cuánto suponen; y desde la industria siempre usaron (y aún lo hacen) informes penosos en los que se establecía el silogismo absurdo de que una película bajada por P2P es un espectador que deja de comprar una entrada, etc.

En este caso, se habla de un millón pero las informaciones publicadas dicen que la policía ha constatado ingresos por publicidad en cuentas corrientes por 133.000 euros. Ahí está otra clave de cómo esto se enfoca siempre desde el ‘y tú más’ que tanto les criticamos a los políticos: ¿Han ganado un millón o han sido 130.000€? ¿Qué más nos da? ¿No deberíamos plantearnos el hecho en sí, el que unos tipos puedan ganar dinero vendiendo publicidad gracias a que otros entran a su web a descargarse películas que hicieron unos terceros, con una inversión importante? Pues entonces nos dará igual que sean 100.000 que 500.000, ¿no?

Mi sensación es que los propietarios de películas siguen queriendo coger el agua con un colador, y que la gente se sigue agarrando a un clavo ardiendo para siempre encontrar una justificación por la que está muy bien no pagar por consumir un contenido. Algunos renuncian a empatizar con un empresario que se juega 3, ó 15, ó 50 millones de euros en una producción que espera rentabilizar. Para ellos, ese empresario -que es malo por el simple hecho de existir e invertir en cine- tiene la obligación de buscar su camino a la rentabilidad sin molestar y sin forrarse. Es una sensación de: “Tú intenta ganar dinero como puedas. Busca tu modelo de negocio innovador, que tiene que haberlo. Si no lo encuentras, no nos culpes”. Insisto: este tipo de pensamientos nacen, y los entiendo, después de que muchos en industria o gobiernos insultaran y demonizaran de forma injusta a los hipotéticos clientes. Pero digo yo que quienes se juegan su dinero produciendo contenidos, tendrán derecho a intentar -subrayo ‘intentar’- ganar dinero con ellos, ¿no?

Ahí es donde me chirría que haya quien busca cerrar el círculo aunque las cifras no cuadren. El ‘que se busquen la vida’, como si la cosa solo fuera con los productores y no con los consumidores. Un argumento simplificador de algunos es: si los de Series Pepito han ganado 1.075.000 euros poniendo publicidad, la industria lo tiene fácil: que creen ellos esa web y ganen ese dinero. ¿Que lo tiene fácil? Pongamos que fuera cierto, que en tres años ingresaron eso. Y dividamos por “los 7.289 títulos que se ofrecían en esa web sin permiso de sus titulares”, como resalta la noticia. El cálculo nos dice que cada título obtendría de media 147,5 euros. Aunque un millón sea una burrada para que dos o tres personas creen una web sin apenas gastos, suena ridículo si cada dueño de derechos obtiene menos de 150 euros por ofrecer allí su película.

En internet nos escandalizamos cada vez que un medio usa una foto de cualquiera de nosotros sin permiso. Pero si unos tipos se lucran con publicidad gracias al esfuerzo de quienes hicieron esas películas o series, todos miramos hacia otro lado. A mí me parece que eso es hipocresía. Sí, David contra Goliat, pero no podemos seguir abriendo trincheras. Cierto que el canon AEDE vuelve a ponernos banderillas, con razón: los medios venden su dignidad y nuestros derechos por un plato de sopa que cuando se tomen habrá caducado.

Pero centremos el tema en los creadores, en quienes hacen contenidos audiovisuales para que nosotros los consumamos. Sí, yo también me he bajado cosas porque me parecía un abuso el precio o porque en internet no nos los ofertan siquiera sus propietarios. Ellos tienen la responsabilidad de ponerlos a precios razonables y de ofrecérnoslos en todos los formatos y modelos de negocio posibles. Ya hay algunos que lo hacen, y muchos -cada vez somos más- pagamos con orgullo por tener Wuaki o Nubeox o por descargar cosas en Apple TV, Filmin o similares. Esta es mi carta a los Reyes Magos con relación a este tema:

  1. Que los titulares de películas y series nos ofrezcan más títulos y que busquen innovación y acercamiento a nosotros, y no persecuciones. Necesitamos que la industria entienda y acelere modelos de negocio innovadores, como los basados en publicidad o en suscripción (Spotify en la música, Netflix o Filmin en cine o 24Symbols en libros).
  2. Que la industria ‘casposa’ deje de intentar parar el agua con un colador, que dejen de influir en gobiernos para que hagan leyes tan absurdas que penen con más cárcel a quien se lucra con el pirateo que a quien comete delitos gravísimos como es la violación.
  3. Que nosotros, los usuarios, dejemos de bailarle el agua a las páginas que hacen pasta con la propiedad ajena. No me parece que sea justo que lo hagan y tampoco que los defendamos.

Pablo Herreros

Socio-Director at Goodwill Comunicación
Pablo Herreros es periodista y socio de Goodwill Comunicación, desde donde lleva 20 años asesorando a empresas. Pablo es bloguero en 'Comunicación se llama el juego' y autor del libro 'El poder es de las personas'.
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Publicado en: cine, Internet

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