Elemental, querido espectador…o cómo atrapar a tus fans y sacarlos a rastras del salón

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Ni al mismísimo señor Holmes se le hubiera ocurrido que sería tan fácil movilizar a sus fans y conseguir que se levanten de su cómodo sofá para adentrarse en las húmedas calles de Londres, solo para disfrutar de su última aventura en pantalla grande; pero sí, el estreno de la última temporada de la serie británica Sherlock ha sido un exitazo en las taquillas. Una temporada que no es tal, sino un episodio especial, La novia abominable, que se ha estrenado al mismo tiempo en televisión y en salas de cine, convirtiéndose en un gran éxito en ambas plataformas de distribución. Ha conseguido arrastrar a las salas a muchos de los seguidores del personaje de Benedict Cumberbatch que, lejos de acomodarse en el sofá de su casa para disfrutar de una pieza que formaba parte de su paquete de televisión, han preferido pagar un dinero extra por disfrutar del episodio a toda pantalla y rodeados de otros fans como ellos.

La televisión británica quizá tenga más facilidad para hacer este tipo de cosas, pues sus temporadas son más flexibles que las nuestras, y no es raro encontrar entregas de apenas tres episodios o especiales como el ya mencionado de Sherlock, cuyo protagonista ha alcanzado un nivel de atención del sector que hace complicado que pueda comprometerse para una temporada larga. Pero en España también sabemos hacer estrenos a lo grande, también sabemos utilizar la siempre lucida mezcla entre el cine y la televisión para convertir en un gran evento de alfombra roja lo que antes era solo una campaña de promoción, limitada al medio que posteriormente emitirá una determinada serie o programa. Así, es habitual hoy que las presentaciones se hagan en un cine, con la emisión de un primer episodio y, lo que es más importante, la presencia de sus principales actores y algunos otros que, aun no formando parte del elenco, tengan buena relación con la productora y la cadena. Tampoco falta un cuidado ‘photocall’ que garantice que las imágenes del estreno ocupan páginas de revistas y algunos de los codiciados minutos de emisión de la cadena.

El salto a la pantalla aquí, sin embargo, no deja de ser un elemento de promoción financiado por quien produce la serie, pero el auténtico mérito es ser capaz de convertirlo en un producto de consumo más, uno que además de dar publicidad al conjunto, sea objeto de deseo de los seguidores del programa y también de quienes asisten a un evento puntual. Es el caso de algunas series míticas que, incapaces de reunir a su elenco para una nueva temporada, y ante la insistencia de sus fans por un reencuentro, han acabado haciendo un esfuerzo para dar a luz una película, que no es sino un episodio largo, pero convirtiéndose así en otro producto, trasladándose a otro medio, en este caso el cine.

La creación cultural toma mil formas y alarga la experiencia de los fans de forma transversal

Vivimos una época en la que el entretenimiento, y muy especialmente el cine y la televisión, se han convertido en eventos por sí mismos, más allá de la natural expectación que puedan provocar por su estreno y las campañas de promoción que puedan hacerse en torno a ellos. Estas campañas, antiguamente destinadas a dar a conocer un determinado producto o el regreso de algunas de las sagas de personajes más conocidos por la audiencia, se convierten ahora en auténticos eventos en sí mismas, un paso más allá del marketing y la comunicación y, al mismo tiempo, el más grande de los eventos de marketing para sus creadores.

Por supuesto, a todo el mundo le vienen a la cabeza en estos casos despliegues brutales como los que acompañan a estrenos de grandes franquicias como la de Star Wars, pero no es necesario irse tan al extremo, pues con otros productos con presupuestos mucho menores, la televisión de evento puede confluir con el cine y conectar con el público en modos hasta hace poco insospechados.

Otro ejemplo que pronto llegará a nuestras pantallas es el de la película ‘crossover’, la que sirve de hilo conductor entre dos series que tienen continuidad pero no son la misma, como puede ser el caso de series históricas que tiene un salto temporal cuyas vicisitudes se reservan para un largometraje, uno que se estrenará en cines, con los mismos actores que vemos en una y otra pieza televisiva, pero conformando al mismo tiempo una obra nueva, una que puede verse sin necesidad de seguir las series, sin estar atado a un producto de largo recorrido, pero beneficiándose del éxito que este haya tenido en su emisión y al mismo tiempo como promoción del que está por llegar. Una manera de rizar el rizo digna del mejor marketing de contenidos.

¿Y qué decir de la literatura derivada de las series? Otra moda más o menos reciente que ha llegado a los libros a modo de precuela de lo que vemos en televisión o seleccionando algunos de los personajes que no tienen desarrollo en pantalla pero que resultan dar mucho de sí en papel. Es el caso de las novelas de El secreto de Puente Viejo, dos ya a la venta, con notable aceptación entre los seguidores del serial que día a día arrasa en la tarde catódica.

Es la literatura también el sitio donde dar rienda suelta a las series o temporadas que nunca fueron, donde publicar algunas de las ideas que una falta de interés o presupuesto nunca plasmaron en imágenes y que, reconvertidas a una obra escrita para papel, acaban dando con el medio de difusión adecuado para llegar a los fans y ¿por qué no? promocionando un producto en el que no confían los directivos de un canal pero que, de esta manera, podrían dar la campanada y quizá el espaldarazo definitivo a un proyecto que no arranca. En el caso de nuevas aventuras de series ya emitidas, los lectores cuentan además con la ventaja de no necesitar dar rienda suelta a su imaginación a la hora de componer los personajes, pues ya se han encargado anteriormente de poner cara y personalidad a sus protagonistas, que forman parte del imaginario colectivo desde la pantalla de televisión.

En resumen, se abre un abanico de posibilidades de cruzar los medios aún poco explorado. Son muchas formas creativas de darle más vida a la creación cultural, de que la propiedad intelectual se plasme en muchos productos complementarios que se ayudan entre sí y conectan medios, fans e ideas transversales. Es una hibridación de la que se benefician todos y que recoge lo mejor de cada medio para dar un producto mejor y con una mayor aceptación entre los fans.

Imagen: BBC One 

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Crea cultura es un movimiento de Atresmedia para prestigiar la propiedad intelectual, desde la perspectiva de concienciar a la sociedad de lo importante que es la creación para nuestro avance.
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Publicado en: cine, Series, Televisión

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