SLOW TV o cómo sentirte parte del programa sin sofisticadas tecnologías

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¿Serías capaz de estar frente al televisor durante algo más de siete horas simplemente observando un tren circular por la vía y el mundo a su alrededor? ¿Y si en lugar de un tren fuera un barco recorriendo la costa durante más de cinco días de travesía?

Suena insustancial y aburrido, pero más de tres millones de noruegos lo han visto y ha sido todo un éxito, sobre todo si tenemos en cuenta que la población noruega apenas asciende a cinco millones de habitantes. Una auténtica locura que se ha convertido en todo un fenómeno con nombre propio: “Slow TV”, la televisión lenta en sentido literal, aunque la televisión tranquila quizá sería una traducción más adecuada.

Todo empieza con el centenario del Ferrocarril que cubre la ruta Oslo-Bergen, un viaje de siete horas y cuatro minutos por la geografía noruega que la cadena NRK decide homenajear un viernes noche, emitiendo en tiempo real todo el viaje, como un experimento televisivo. Montando una serie de cámaras tanto en el exterior del tren como en su interior, los espectadores podían sentirse en una de las butacas de uno de los trayectos más antiguos del ferrocarril noruego, uno que en 100 años de historia no ha modificado su ruta ni el tiempo que tarda en hacerla. Parecía una locura, pero resultó ser un éxito. Sobreimpresionando alguna información en pantalla, con detalles sobre la longitud de los túneles por los que se pasaba o detalles de las ciudades en las que paraba, incluyendo imágenes de otros tiempos en los momentos en los que un largo túnel dejaba la pantalla en negro durante minutos, la retransmisión logró una audiencia millonaria y se convirtió en un hito en la historia de la televisión noruega y un gran éxito.

Tal fue la repercusión de este novedoso formato, que rápidamente se planteó la posibilidad de hacer una nueva emisión: el seguimiento de la travesía por la costa de un buque, con una duración de cinco días y medio, con un equipo de producción de 23 personas y 11 cámaras y con una escaleta de apenas una página. El resto estaba por suceder. Una historia apasionante que su productor, Thomas Hellum, cuenta de forma muy amena en esta charla TED.

La experiencia fue absolutamente gratificante para la cadena, para sus productores y hasta para la historia de los documentales y la televisión noruega, que ocupan ahora el primer puesto en la lista Guiness de los récords como el documental más largo nunca producido. Un experimento que en algunos programas de la televisión norteamericana se ha convertido en objeto de mofa, pero que ha funcionado tan bien que ya se están preparando nuevas entregas, a modo de eventos puntuales, casi como si de un espectáculo deportivo se tratara. Por el momento, se ha seguido un día en la vida de un grupo de taladores de árboles, una mañana de pesca o una larga sesión de calceta, entre varias de las ideas puestas en marcha por la NRK.El éxito de la primera incursión en el género multiplicó la repercusión de este segundo experimento, tanto en las casas de los espectadores noruegos como en las propias calles. En su recorrido por los pueblos costeros, sus habitantes se lanzaban a las calles a ver pasar el barco, a saludar a sus pasajeros, a lanzar mensajes de todo tipo desde sus calles, conscientes como eran de estar disfrutando de su particular minuto de gloria televisivo, confirmado por los centenares de móviles que cada persona portaba en sus manos y que, en conexión directa con alguien viendo la televisión, reafirmaban su presencia en pantalla, aumentando sus ganas de proveer contenido al paso del barco por su pueblo o ciudad.

Desde que se confirmó el éxito de estas apuestas, la cadena noruega se ha convertido en portadora del título de creadora de este nuevo tipo de televisión, olvidando quizá otras incursiones en el género que, con una producción mucho menos sofisticada y con una implicación de la audiencia y población claramente inferior, ya había dado señales de resultar interesante años antes. Me refiero a propuestas como la de poner unas cámaras en un cementerio durante la noche y emitir su señal o la de observar una pecera durante horas, otro ejercicio televisivo puesto en marcha hace tiempo. La habitual duración de los vídeos más exitosos de YouTube no favorece este tipo de contenido pero ¿quién no se ha quedado embobado alguna vez viendo un vídeo de gatitos durmiendo, jugando o simplemente ronroneando? Los noruegos lo han llevado al siguiente nivel y han triunfado con ello. ¿Se replicará de algún modo esta propuesta en España? ¿Funcionaría igual de bien? Todo puede ser.

Más información en Innovación Audiovisual: SlowTV 

Créditos de la imagen: nrkbeta

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Publicado en: Televisión

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