‘Spoilers': cuando tu mayor fan es tu enemigo

spoilers
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Se llama spoiler o destripe a la descripción de una parte importante de la trama de un programa de televisión, película, libro, etc; antes de que sea exhibido al público o antes de que alguna persona en concreto lo haya visto. En español, también es correcto emplear expresiones como “descubrir” o “destapar el final”. El vocablo spoiler puede traducirse como “echar a perder”, “estropear”, “arruinar”, “destripar” o “descomponer”.

En los comentarios o críticas relativos a obras artísticas, principalmente las que pertenecen al género narrativo –cineliteraturavideojuegoscómicseries televisivas, etc.–, significa revelar alguna parte del argumento o de la trama. Marcelo Pisarro escribió: «Se llama espóiler a la información que adelanta partes importantes de un relato de ficción, lo que Roland Barthes, en “Introducción al análisis estructural del relato”, llamaba ‘funciones cardinales’: “Verdaderos ‘nudos’ del relato” que inauguran o concluyen una incertidumbre».

 En ocasiones es necesario mencionar elementos que constituyen un adelanto de lo que acontecerá en la historia, o detalles de esta. Estos párrafos donde se revela total o parcialmente el argumento, son llamados spoilers. A veces la gente lo toma como un insulto a algún gusto en particular.

 Dado que el verbo to spoil puede ser traducido como «arruinar», un sustantivo/adjetivo para spoiler en castellano es «arruinador». 

(Wikipedia)

‘Spoilers’, ‘spoilers’, por todas partes. Gente que se tira de los pelos porque le revientan el giro más sorprendente de su serie favorita o fans desenfrenados, que se molestan solo porque alguien les cuenta qué canciones van a interpretarse en su serie musical favorita. Y frente a ellos, otro grupo de fanáticos, ávidos por saberlo todo antes que nadie, antes incluso de que ocurra, hasta el punto de que la propia Netflix les ha dedicado un site en el que pueden jugar a reventarse todas las tramas. ¿Quién está más loco de los dos? Y lo que es aún más importante ¿afecta esto al desempeño que puedan tener las series y películas, incluso los libros?

¿Quién no recuerda el secretismo absoluto con el que se trataron los acontecimientos del último libro de la saga de Harry Potter? Una muerte llevada con la mayor de las discreciones, que solo lograba sorprender a los más rápidos, pues una vez puesto en las estanterías de las librerías, el secreto quedaba revelado y era difícil no toparse con comentarios inocentes o la más maliciosa información, revelando la tragedia. No digamos ya a quienes llegaban a la historia solo por medio del cine, sin la ventaja -o desventaja- de haberlo leído antes.

Hace mucho menos tiempo lo vivimos en televisión con la ya famosísima Boda Roja de Juego de Tronos, un episodio que dejaba a los espectadores con la boca abierta, pese a la facilidad con la que mueren personajes importantes en esta serie, y pese a que el brutal incidente aparecía también en los libros en los que se basa la ficción y, por tanto, era conocido ya por una buena parte de quienes aman la producción televisiva tanto como las novelas. Y aun así, no fueron pocos los que se molestaron porque alguien les impidió disfrutar del momento en todo su esplendor, con toda la sorpresa que eso supone.

¿En cine también ocurre? Por supuesto que sí ¿o acaso no recordamos aquel momento crucial en que Bruce Willis descubre que, igual que Nicole Kidman, él también forma parte de Los Otros y no es que el pequeño protagonista de la historia tenga un Sexto Sentido?

Está claro que hay espectadores y lectores de todo tipo, aquellos a los que no molesta en absoluto conocer algunas de las cosas que van a ocurrir, pues disfrutan esencialmente de cómo se narran las historias, más que de lo que realmente ocurre en ellas (de no ser así, las series históricas no habrían funcionado nunca); mientras que hay otros que solo quieren ser sorprendidos, vivir con la intensidad con la que lo hacen los propios protagonistas de ficción todo aquello que ocurre entre ellos, se trate de una muerte inesperada, de un beso robado o de un simple veredicto de un juez. Tanto respeto merecen unos como otros, pues ambos son seguidores, todos ellos son fans, pero solo uno de los grupos se ve realmente afectado por un comportamiento que muy a menudo ocurre sin querer, favorecido hoy en día por la inmediatez con que circula la información y por el consumo asíncrono de contenidos, que hace muy difícil no toparse con algún ‘spoiler’ cuando uno va retrasado en el seguimiento de un contenido de ficción, en cualquiera de sus formas.

¿Se puede luchar contra los ‘spoilers’? ¿Afectan estos de alguna manera a las empresas que distribuyen los contenidos? Es difícil de saber y mucho más difícil aún de contener. El espectador moderno no solo se entusiasma con lo que hace y lo que ve, es que además disfruta doblemente cuando lo comparte, cuando lo comenta y lo discute con el mundo, con seguidores y seguidos en redes sociales que le reafirman en sus ideas o le permiten discutir sobre una trama como nunca antes había podido hacerlo, limitado como estaba a su propia familia y unos pocos compañeros de oficina. Ahora este círculo se ha ampliado a todo el mundo, literalmente, y la tentación de contarlo todo en tu red social más activa es casi imposible de contener, aunque en Twitter por ejemplo, se esfuerzan por intentarlo. Y es toda esta gente hablando de tramas, personajes, de contenidos al fin y al cabo, quienes logran viralizar muchas de las producciones de mayor éxito mundial del momento, haciéndolas aún más relevantes, aunque a menudo estas conversaciones estén llenas de revelaciones. Incoveniente, pero al mismo tiempo muy rentable, pues ejerce de altavoz de promociones y acciones de marketing que hasta el momento costaban mucho más dinero y esfuerzo.

Junto a los seguidores que ‘spoilean’ sin querer dañar a nadie, personas bienintencionadas que simplemente no pueden contener su emoción, no faltan quienes utilizan los ‘spoilers’ para meter el dedo en el ojo de la competencia, quienes haciéndose los locos hablan en sus medios de las más cuidadas sorpresas de un programa de televisión o de quién va a ser el ganador de un concurso que, previamente grabado, se esfuerza durante semanas por ocultar al campeón, por esconderle en un hotel donde no pueda derrochar su recién ganada fortuna, o por borrarle de la cara la satisfacción de haberse llevado el gran premio. En estos casos, el perjuicio puede ser grave y, aunque es difícil dotar de una protección a esta información, hay quien puede pensar que la intencionalidad debería ser castigada de alguna manera, los bocachanclas reprendidos y los revientasorpresas señalados con el dedo y ‘unfolloweados’ en redes sociales.

También están los que desde grandes medios hacen ‘spoilers’ sin querer, bien porque lanzan la información antes de tiempo, bien porque no lo interpretan como un problema. Ha ocurrido hace bien poco en EE.UU. con The Jinx, una serie basada en hechos reales cuyo giro final, una vez emitido en la costa este, saltaba en las alertas del móvil de todos los suscriptores del NY Times, para disgusto de quienes, desde la costa oeste, aún tenían por delante la emisión del programa. La defensa del medio es que no se contaba nada que no hubiera salido en las noticias anteriormente, algo que no ha consolado a quienes no recordaban el caso o no lo conocían siquiera y que descubrían así el secreto mejor guardado de una serie que, desde el principio, no tuvo secretos, pero que logró poner a la audiencia en un estado tal en el que lograron abstraerse de lo que un día copó minutos de información, para centrarse únicamente en lo que la historia televisiva contaba. Posiblemente el medio debió ser más cuidadoso con su sistema de alertas, teniendo en cuenta además que se trataba de una noticia de “última hora” que bien podía esperar 180 minutos, pero tampoco podemos acusarles de malintencionados si nos atenemos a la realidad, quizá solo torpes.

Iniciativas como el reciente anuncio de HBO de estrenar los nuevos episodios de Juego de Tronos en todos los territorios al mismo tiempo buscan, entre otras cosas, luchar contra este fenómeno, preservar sus contenidos y proteger, no solo la inversión, también al espectador más fiel, el que no quiere tener que estar desconectado del mundo desde que se emite un episodio hasta que se puede sentar a verlo, amenazado por todas partes con informaciones que no quiere saber, de las que no quiere ni oír hablar. Sigue siendo complicado, pues aún está por establecer qué es exactamente un spoiler y cuando hay vía libre para comentarlos. Son los problemas de un mundo cada vez más conectado y de la inevitable pasión de algunos por las cosas que producimos.

Créditos de la imagen: Ion Chiosea

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