Tuits y propiedad intelectual: ¿De quién son los tuits de @CarmelaRios?

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¿Quién se ha llevado mis tuits?, se preguntaba el otro día aquí Carmela Ríos. Uno de los primeros debates sobre si los tuits generan derechos de autor se desató en EEUU, en 2009, cuando el propietario de los Dallas Mavericks, Mark Cuban, realizó una serie de ‘trinos’ durante un partido quejándose de la mala organización. Fue penalizado por la NBA con una multa de 25.000 dólares y, por si alguien no se había enterado, sus tuits fueron retransmitidos en la cadena ESPN.

Si los tuits eran suyos, ¿tenía derecho ESPN a transmitirlos? Tuiteros y juristas norteamericanos desarrollaron diversas tesis que concluían que no todo tuit es susceptible de protección. Algunos tuits no lo serían por no cumplir requisitos de originalidad, por su escaso tamaño o porque se produce el llamado “principio de obviedad”, también denominado scènes à faire, según el cual la descripción de una situación no necesariamente genera un derecho de autor.

Estas teorías fueron superadas en noviembre de 2013, tras la sentencia del Tribunal de Nueva York. AFP y Getty Images tuvieron que indemnizar a Daniel Morel con 1,2 millones de dólares por distribuir sin permiso sus fotografías sobre la catástrofe de Haití publicadas en Twitter. Es la máxima sanción que puede establecerse en EEUU ante una violación del derecho de autor.

Según este precedente, no debería caber duda de que los tuits generan una propiedad intelectual para su autor y que deberían ser protegidos de la misma forma en que se protege un artículo en un medio de comunicación tradicional.

Sin embargo, no olvidemos que el medio a través del que difundimos nuestra ‘obra’, Twitter, es una herramienta de ‘microblogging’, perteneciente a una empresa con domicilio en San Francisco, sometida a la legislación norteamericana y cuyo objetivo, al igual que toda empresa, es generar beneficios a través de mecanismos que se están redefiniendo constantemente. Por tanto, todo aquel que pretenda usar sus servicios deberá atenerse a unas reglas bien tasadas y que, en cierta manera, limitan el derecho de autor tal y como lo hemos entendido hasta ahora en el mundo del periodismo.

Algunas de las respuestas a las dudas que plantea Carmela Ríos en su post están aquí. Son las condiciones que aceptamos cuando nos registramos en Twitter y que varían, de tiempo en tiempo, conforme a las necesidades o a la estrategia de dicha compañía.

Según las condiciones de Twitter, el usuario es titular de los derechos de propiedad intelectual sobre sus tuits pero, atención a la letra pequeña, al publicar concede una licencia mundial y gratuita sobre dicho contenido. Twitter podrá copiarlo, modificarlo, adaptarlo y distribuirlo a través de cualquier medio, concediendo incluso sublicencias a los terceros que considere oportunos. Dichas condiciones también nos recuerdan que Twitter puede dejar de prestar determinados servicios a su entera discreción. Por ello, Carmela ya no podrá acceder a la foto que ilustraba su primer tuit. Estas condiciones también sugieren que nuestros tuits y su contenido (foto o vídeo) podrán aparecer en otros medios siempre que hayan sido compartidos mediante las herramientas que Twitter autoriza para ello.

A continuación, mis respuestas a las interrogantes que plantea Carmela.

¿La propiedad intelectual y los contenidos difundidos en las redes sociales son incompatibles?

No creo que sean incompatibles pero hay que conocer bien las condiciones de uso a las que nos adherimos cuando usamos redes sociales.

¿Es la promoción de la marca personal la única retribución posible en el periodismo móvil?

Hay otras formas de retribución. Aliarse con marcas o medios para retribuir el periodismo móvil es una tendencia en alza, sobre todo cuando el contenido es inmediato, diferenciado y de calidad.

Si hago una cobertura en directo sirviéndome de una herramienta de streaming ¿de quién es mi directo? ¿De la plataforma de streaming o del medio que quiera utilizarlo como contenido asociado en su web? ¿Deberían contar con mi autorización?

Tendrían que revisarse las condiciones de uso de la herramienta en cuestión. Probablemente, el derecho de autor te pertenezca pero, al usarlo, puedes estar dando una autorización a la empresa titular de dicha herramienta para que sublicencie tu vídeo sin previo consentimiento.

¿Acabarán las redes sociales siendo meros instrumentos de promoción y marketing si no puede protegerse la propiedad intelectual de un contenido creado específicamente para una red social?

La redes sociales existen porque nosotros las usamos. Para garantizar su propia supervivencia deberían establecer un marco que regule sus intereses monetarios y la propiedad intelectual del contenido que las sustenta.

¿Tiene futuro el periodismo móvil en redes sociales?

El periodismo móvil en redes sociales es el futuro y debe ser el presente. El móvil es el dispositivo que está duplicando en uso al ordenador y debería ser permanentemente nutrido de contenidos de valor.

Como conclusión, las redes sociales se han erigido como una potente herramienta para el periodismo móvil pero no podemos perder de vista su finalidad. Debemos estar atentos. Para proteger nuestra propiedad intelectual, tenemos que conocer las condiciones de uso y guardar en nuestros ordenadores todo el material que generemos porque, ante una eventual pérdida o supuesto mal uso, la redes sociales siempre tendrán una respuesta para todo.

Natalia Martos

Abogada con más de 15 años de experiencia en Derecho digital, privacidad, medios de comunicación y startups. Actualmente, lidera el área de nuevas tecnologías, privacidad y negocios digitales como socia de Olleros Abogados. Fue Directora Jurídica Digital y de Privacidad del Grupo PRISA así como también lo fue de la red social Tuenti hasta su venta a Telefónica.
Publicado en: propiedad intelectual, Twitter

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